viernes 30 de octubre de 2009
Convocatoria: Iniciativa de matrimonio en el DF
Organizaciones y activistas, trabajando para impulsar la agenda de derechos para el sector LGBT en la Asamblea Legislativa de la ciudad de México, nos hemos organizado para respaldar y promover la reforma del artículo 146 al Código Civil del DF para modificar la definición de matrimonio y garantizar que ese derecho incluya a las parejas del mismo sexo.
Con esta modificación el artículo quedaría redactado así:
Artículo 146.- Matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua.
El avance que hemos logrado en la interlocución legislativa nos permite saber que hay condiciones favorables para que se apruebe esta modificación en la Asamblea Legislativa durante este periodo, impulsada a través del asambleista David Razu (PSD-PRD) y con una alianza de izquierdas. Frente a este escenario, estamos sumando todo el apoyo desde sociedad civil para respaldar esta reforma. Cabe recalcar que no se trata de que en lo individual se crea o no en el matrimonio como institución o como opción de vida, sino de garantizar que exista el derecho para que cada quien pueda decidir si lo ejerce o no.
Si estas en el ánimo de sumarte a impulsar esta propuesta, te pedimos que nos lo hagas saber enviando un mensaje a ilan.ag1@gmail. com y lolkincast@gmail. com para sumarte, con tu firma, en lo individual y/o como grupo u organización, al apoyo de sociedad civil.
Organizaciones y personas impulsoras(es) hasta el momento:
ACCIONA AC. Fundación Arcoiris, El Clóset de Sor Juana, Grupo Lésbico Universitario de la UNAM (GLU), Equipo México, Frente Universitario Contra la Discriminació n de la UNAM, Trodos Círculo de Masculinidad, TVMex, La Otra Colectiva, MARTESANAS Mujeres Artesanas, Colectivo Revista la Guillotina, Albergues de México IAP, Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad AC, Comité de Diversidad Morelos, Trigay, Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud AC, Organización Hacer para Ser, Observatorio Ciudadano de los Derechos de las Mujeres, Academia Mexicana de Derechos Humanos, Humana Nación Trans, Reinas Chulas AC,
Lol Kin Castañeda Badillo, Gloria Careaga, Jorge Yañez, Nadia Rosso, Ilán Golfeder, Judith Vázquez, Gabriel Gutiérrez, Regina Orozco, Patria Jiménez, Enrique Guillermo, Jimena Olguín, Said Pulido, Fray Julian Cruzalta, Carla Antonelli, Frida Ruíz, Rodrigo Castillo, Jocelyne Padilla, Tonantzin Avalos, Eréndira Beatriz Cruz Rodríguez, Leonicio Gallaga, Selene Flores, Amado Crotte, Gloria Sesma, Katia Haller, Rocío Suárez, Polo Gómez, Andoni Bello, Anxelica Risco, Christian Alberto Pingarrón Zepeda, Ivan Sierra Arellano, Yadira Santamaría, Edgar Márquez, Alberto Aranda, Luis de la Selva, Roxana Patiño J., Eduardo Zebadua, Eugenia López Uribe, Marlene Ortiz, Beatriz Hernández Abad, Yazmin Garcia Morales, Marina Castañeda, Silvia Susana Jiménez Galicia, Lenia Mireles Chavez, Miguel Antonio Pujana, Mario Abreu, Sheyla, Hazel Gloria Davenport Fentanes.
martes 30 de junio de 2009
Con Lol "Esperanza"
domingo 24 de mayo de 2009
viernes 15 de mayo de 2009
Lesbofobia y misoginia, síntomas de la discriminación
Muchas de nosotras hemos crecido enun mundo en el que numerosas mujeresafirman haber elegido el lesbianismocomo proyección lógica de su feminismo,precisando que se trata de una opción quecualquier mujer puede escoger.
Alison Hennegan
El Movimiento de Liberación Lésbica Homosexual (MLLH) en la ciudad de México surge a principio de la década de los setenta como un movimiento social y de organización política. Entre sus principales demandas destacan la exigencia de igualdad de derechos y el cese a las razzias, que eran detenciones arbitrarias y acoso por parte del gobierno. El análisis histórico del movimiento requiere de un gran viaje a través de la historia, para llegar hasta la actualidad y analizar, tanto los procesos sociales que ha tenido el movimiento lésbico en la ciudad de México, como la importancia de observar y reflexionar respecto a esta participación desde un ejercicio de ciudadanía en un marco de democracia plural, frente a una realidad que continúa vulnerando los derechos de las personas no heterosexuales.
El artículo 1º constitucional prohíbe cualquier acto discriminatorio, sea por etnia, género, edad, discapacidad, condición social, condiciones de salud, religión, opiniones, preferencias o estado civil, pero en los hechos, se sigue vulnerando a distintos sectores de la población a partir de prácticas que reconocen hegemonías en la sociedad. En este sentido, si bien no existe un derecho diferenciado para personas heterosexuales y para quienes no lo son, sí podemos encontrar una serie de omisiones a partir de las preferencias u orientaciones sexuales no heterosexuales, toda vez que la heterosexualidad ha sido el parámetro normativo de la sociedad y a partir del cual, se legitiman las omisiones y la vulneración de derechos a quien no se ciñe a dicho parámetro.
Por otro lado, la sexualidad ha sido utilizada como un elemento de control social normalizante ejercido desde los discursos religiosos, médico-biologiscistas y legales, y por ello, el derecho al cuerpo y al placer ha sido regulado desde esas instituciones. Uno de los fundamentos del movimiento de la disidencia sexual ha sido con base en la sexopolítica, que implica la libertad sexual como un sinónimo de ciudadanía y de donde se desprende una de las consignas más emblemáticas: “No hay libertad política, si no hay libertad sexual”.
Desde el comienzo del movimiento se establecieron vínculos con otros movimientos sociales pues, si bien las demandas específicas del MLLH tenían tales claridades, también se tenían necesidades específicas a partir de las luchas ciudadanas, sindicales, estudiantiles y, particularmente, las de las mujeres. Una de las demandas permanentes del movimiento lésbico era la despenalización del aborto, además del permanente rechazo al machismo y la violencia de género, demandas que permanecen en la agenda.
Hablar de cada identidad que agrupa la diversidad sexual, es decir, personas lesbianas, gay, bisexuales, transexuales, transgénero, travestistas e intersexuales, implica un compromiso ético pues lo homosexual, como un todo, invisibiliza las particularidades y genera confusión entre los temas comunes y las prioridades de cada sector. Es habitual que las investigaciones respecto a los temas de diversidad sexual se ubiquen en un contexto médico que tiene como objetivo describir la orientación sexual como un tema exclusivamente de esaárea y le reste importancia política que implica disentir, elegir y cuestionar los aprendizajes sociales como modelos reproducidos y no como instituciones naturales. Cuestionar la heterosexualidad como institución natural nos permite plantear la necesidad de reconocer a la heterosexualidad y la homosexualidad dentro de un marco de diversidad sexual, pugnando por derechos en equidad entre ambas.
La discriminación es un fenómeno cultural y social de exclusión e intolerancia hacia algunas diferencias. Es también una forma de control social pues culturalmente esta práctica se ha reproducido, jerarquizando y marginando a quienes no se les reconoce como iguales. En nuestro país, en donde somos un mosaico de culturas, etnias, culturas y preferencias sexuales, estas características distintivas, que tendrían que ser reconocidas como la base de nuestra riqueza multicultural, han sido negadas y estigmatizadas. De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, la discriminación consiste en actitudes y prácticas de desprecio hacia alguien por su pertenencia a un grupo al que le ha sido asignado un estigma social. Tan marcada es la discriminación hacia ciertos grupos que se han acuñado conceptos que definen el tipo de discriminación hacia estos, tal es el caso del racismo, clasismo, la homofobia, la lesbofobia, la misoginia y la transfobia. Así, la discriminación en nuestro país vulnera y excluye de manera sistemática, al mismo tiempo que forma parte de la construcción cultural que cada día reproducimos y legitimamos, ocasionando en la práctica, (des)movilización y (des)organización.
Frente a estas formas de discriminación, las acciones en materia de política pública tendrían que apuntar hacia un reconocimiento del multiculturalismo como un valor, es decir, que las diferencias sean reconocidas dentro de un plano de igualdad más que un elemento de jerarquización, garantizando una convivencia plural y el ejercicio de la ciudadanía desde todos sus matices como un valor. En ese sentido, las políticas públicas tendrían que comenzar por legislar en pro de su reconocimiento más que por un intento de homologación, aún cuando se reconocen debilidades del multiculturalismo como política, toda vez que implicaría el respeto mismo a culturas en las que se subsume y utiliza a las mujeres como parte de sus prácticas de sujeción. El planteamiento del multiculturalismo que aplica tiene que ver con la desconstrucción estructural de los estereotipos a partir de los cuales, cobra sentido como una práctica legítima la discriminación y la exclusión, dotando a ciertos sectores de la población un estatuto que les permita coexistir en la sociedad con base en la igualdad y la equidad.
Derivado de una sociedad que ha buscado controlar y normar el ejercicio de la sexualidad, surgen la misoginia y la homofobia como prácticas culturales que promueven la jerarquización de la heterosexualidad y el machismo dentro del parámetro de normalidad, implicando el rechazo y la hostilidad sistemática respecto a los homosexuales en un primer momento, además de la violencia sistemática hacia las mujeres. Podemos ubicar a la homofobia como un guardián del género, toda vez que permite que la sexualidad legítima sea la heterosexual desde el orden natural del sexo biológico (macho/ hembra) y con base en fines reproductivos, dando validez a sexismo y la homo/lesbofobia como un componente binario de normatización sexual y reproducción del orden social. Aceptar públicamente la homosexualidad no implica necesariamente la equivalencia social, jurídica y de derechos que la heterosexualidad, pues estaría atentando su jerarquía normativa, por ello, la visibilidad no puede conformarnos, es necesario seguir avanzando en el ámbito legislativo para alcanzar el reconocimiento de nuestros derechos en igualdad.
A partir de estas características que se insertan en el imaginario colectivo, Bourdieu1 ha desarrollado la categoría de violencia simbólica, que es la que se ejerce con la complicidad del dominado y que es el resultado del establecimiento de parámetros definidos de las normas sociales y sus jerarquías. Señala que las personas no reconocen la violencia como tal y, por ello, resulta complicado desestructurarla, dado que la violencia simbólica, más que la física o cualquier otra forma de coacción mecánica, constituye el mecanismo principal de la reproducción social, el medio más poderoso del mantenimiento del orden. La violencia simbólica se instituye a través de la adhesión que el dominado se siente obligado a conceder al dominador, cuando no dispone para imaginarla o para imaginarse a sí mismo o la relación que tiene con él, de otro instrumento de conocimiento que comparte con el dominador y que al no ser más que la forma asimilada de relación de dominación, hacen que esa relación parezca natural. Esto puede dar visos de las razones por las que los actos homo/lesbofóbicos son silenciados o no alcanzan a distinguir los alcances que traen consigo en el ámbito personal y colectivo.
El tema de la lesbofobia implica una doble discriminación, primero por ser mujer (misoginia) y luego por ser lesbiana, lo cual marca una pauta de acción social, dado que la lesbofobia como una constante de vida, ocasiona la segregación y vulneración de los derechos de este sector y con ello violencia, migraciones forzadas, expulsiones laborales, educativas y familiares, violaciones sexuales, matrimonios forzados y, en casos más extremos, el asesinato. La homo/lesbofobia interna, ya que pareciera que el simple hecho de asumir una preferencia sexual distinta a la heterosexual nos exime de los aprendizajes culturales que nos han formado dentro de nuestro contexto cultural y social, es decir, se cree que el hecho de ser lesbiana per se, exime de tener un discurso aprendido a partir de los mismos parámetros de moralidad y discriminación que el resto de la ciudadanía, lo cual resulta un grave error. No cuestionar los discursos y las prácticas discriminantes, misóginas, lesbófobas, hace estar expuestas a reproducirlas constantemente, incluso entre las mismas lesbianas. Por ello, la discriminación y la lesbofobia no sólo son prácticas sociales, sino individuales y que, en tanto no se desestructuren, seguirán siendo un elemento cotidiano que vulnera y excluye a este sector.
Distinguir desde el activismo cuatro elementos que anclan la discriminación por homo/lesbofobia en lo social y que dificultan su desarticulación es importante para marcar prioridades en la lucha social. Estos elementos se ubican a partir de la estereotipación de superioridad desde el cual se fundan creencias que explican un trato discriminatorio (de tolerancia que implica reconocer las jerarquías de quien “tolera la diferencia”); la deshumanización o sentimientos de que el otro es intrínsecamente diferente o extraño y, con ello, el desconocimiento del otro y de sus necesidades (puede ser analizado a través del lenguaje, los chistes, la ignorancia, la representación estereotipada de lesbianas y homosexuales y el distanciamiento social o exclusión); la convicción de merecer privilegios por estar en la posición (social) correcta, cobrando gran relevancia los discursos que aseguran que las demandas de lesbianas, homosexuales y transexuales no son legítimas y que transgreden los valores morales impuestos; por último, la amenaza a la diferencia dado que los discursos fundamentalistas experimentan en estos argumentos de derechos, una amenaza al orden establecido y a su estilo de vida (esto lo legitimamos y reproducimos cotidianamente a partir de los discursos que imponen los medios de comunicación).
En este sentido, la lesbofobia y la misoginia son temas que tienen que ser desestructurados socialmente a partir del reconocimiento de derechos en equidad e igualdad y de la implementación de acciones afirmativas a través de políticas públicas que tengan como resultado, la trasformación social necesaria para reconocer a la diversidad como un valor de nuestra sociedad y que los discursos morales dejen de seguir estando por encima del derecho constitucional que nos reconoce a las y los distintos todos, como iguales.
Desde noviembre de 2006 se aprobó por unanimidad en la Cámara de Diputados el instituir el 17 de mayo como día nacional de Lucha contra la Homofobia, mismo acuerdo que mereció un exhorto al Ejecutivo federal un año más tarde y que a la fecha no ha sido decretado, manteniendo un veto de bolsillo que lo convierte a él mismo y a su gobierno en responsables de la homo/lesbofobia, desde la discriminación hasta los asesinatos contra este sector de la ciudadanía.2
* Lesbiana feminista, psicóloga social por la Universidad Autónoma Metropolitana, master en Políticas Públicas contra la Desigualdad por la Universidad Autónoma de Barcelona y maestra en Estudios de la Mujer en la Universidad Autónoma Metropolitana.
Notas al pie de página:
1 Pierre Bourdieu, La dominación masculina, Barcelona, Anagrama, 1998.2 Otras fuentes consultadas: Conapred, Carpeta informativa, 2004; Comisión de Crímenes de Odio por Homofobia en México, Informe de crímenes de odio por homofobia 2005/2006; Olga Viñuales, Lesbofobia, Barcelona, Bellaterra, 2002.
http://www.cdhdf.org.mx/index.php?id=dfemay09LolKin
martes 5 de mayo de 2009
“Coyuntura electoral: nada por encima de los temas sociales”
Mtra. Lol Kin Castañeda Badillo
“Coyuntura electoral: nada por encima de los temas sociales”
El Movimiento Social Lésbico, Homosexual, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual en la ciudad de México, tiene como característica de conformación la suma de identidades diversas que plantean una lógica de organización y de prioridades en términos de derechos, distintas entre sí. Lo evidente en esta coyuntura es que hay temas que nos unen y que permiten plantear la posibilidad de establecer agendas comunes. Ubicar al movimiento social en términos de historia, organización, avances y retos, implica hacer un análisis contextual responsable para saber realmente en donde nos ubicamos, por ello, de ninguna forma podemos asegurar que el movimiento LGBTTTI tenga 31 años de organización, hacerlo implicaría asumir costos políticos que son parte de una ficción y una mala lectura. El Movimiento social en sus inicios (mediados de los 70’s) era denominado de “Liberación lésbica homosexual” (aún cuando había travestís entre sus filas), dado que era desde esas identidades que se organizaban y se establecían la acciones conjuntas en la ruta por el reconocimiento de los derechos. La denominación “diversidad sexual” surge como un concepto globalizado a principios de los 90’s y así es como se han ido sumando identidades y agendas a partir del principio que nos atraviesa a todas y todos, que es la falta de derechos en igualdad. Por ello, es claro que el sector Bisexual, Trans e Intersexual comienzan recién a organizarse y a problematizar su necesidades y que nos toca acompañar el proceso de organización y respetar sus ritmos y prioridades.
Uno de los retos más importantes es entender que los temas sociales de bien común no pueden estar por debajo de los protagonismos personales que reivindican a una clase dominante, que es quien determina las rutas a seguir, sus prioridades y omisiones. El pasar de personas a ciudadanas y ciudadanos es un reto y un compromiso mayor, dado que implica asumir con responsabilidad la posibilidad de que cada quien se represente así misma(o), mediante formas de organización que permita hacer escuchar todas las voces y construir una revolución ciudadana que movilice a todos los sectores para ganar derechos en igualdad y el reconocimiento de nuevas formas de convivencia social. En ese sentido, la importancia de las formas de organización del movimiento social LGBTTTI, de su agenda y de sus representaciones implica una responsabilidad colectiva que permita construir propuestas y gobiernos de izquierda que rompan con los discursos democratizadores que ofrecen solo la emisión del voto a cambio de las voluntades (como si votar permitiera realmente elegir libremente y tener igualdad de oportunidades en un país tan polarizado) y que nos ubique como corresponsables del rumbo que en términos de legislación, deba darse al momento de la elaboración de políticas públicas que no es otra cosa, que la solución conjunta a problemáticas sociales.
Los temas pendientes en términos de derechos para el sector LGBTTTI son muchos aún y por eso es importante apuntalar desde todos los ámbitos posibles para que se reconozcan nuestros derechos en equidad e igualdad. No es con una sola propuesta o con una sola voz como vamos a lograr avanzar desde realidades tan diversas. En un país democrático como el nuestro, en donde han proliferado segmentos de miseria y discriminación, es urgente repolitizar la democracia, por medio de procesos electorales consientes, informados y corresponsables que implique formas de gobierno dirigidas y acompañadas por los movimientos sociales.
Luchar y organizarnos desde la rebeldía y el orgullo ayuda a desconstruir los parámetros de normalidad impuestos desde las Instituciones hegemónicas en nuestra sociedad y asumir que las coyunturas electorales son oportunidades para fortalecer nuestras formas de organización como movimiento social y establecer la agenda que tendrá que ser retomada por cada uno de los partidos políticos que aspiren a ser gobierno, ese debe ser el compromiso dado que los temas sociales nos competen a todas y todos y tenemos que apostar a una transformación social de fondo bajo la lógica de una nueva cultura política que devuelva el valor a la Sociedad Civil frente a los Gobiernos.
No es mediante la homogeneización de la población como vamos a avanzar, lo que necesitamos es que la diversidad sea reconocida y legitimada desde cada una de sus variables; no es de forma gregaria como vamos a transformar la sociedad que reconoce problemáticas plurales que nos involucran de forma aleatoria, tenemos que tender puentes entre los distintos sectores y movimientos sociales. El llamado a sumar voluntades, esfuerzos, acciones y compromisos tiene que ser el principio rector que nos haga sumarnos en esta coyuntura electoral desde las distintas trincheras, ese es el reto de ejercer nuestra ciudadanía diversa. La critica irresponsable, el escarnio y las especulaciones pueden esperar hasta que nuestros temas colectivos hayan sido ganados. La oportunidad de construir nuevas formas de organización, discursos y acciones acordes al compromiso social es una decisión de vida, en ello me va la vida.
viernes 6 de marzo de 2009
Misoginia y Homofobia ¿Políticas de Estado?
07 de agosto de 2008
Desde el Gobierno Federal la misoginia hace gala de sus prácticas al priorizar la investigación y la prevención en materia de infecciones de transmisión sexual (ITS) dirigida hacia varones, dejando al grueso de las mujeres al margen de dichas prioridades, basta recordar que el Ejecutivo ha declarado que su gobierno “ha distribuido 30 millones de preservativos masculinos y más de 100 mil femeninos”. Saludamos el esfuerzo que se hace hacia los varones pero no podemos dejar de notar los esfuerzos tan dispares que contribuyen a garantizar la salud y el libre ejercicio de la sexualidad de ese sector y que deja al margen los derechos sexuales, reproductivos y el ejercicio sexual pleno de las mujeres. Señor Presidente, repartir condones no garantiza perse avanzar en la prevención de ITS, menos cuando se deja desprotegido al sector de mujeres, ignorando que somos más del 50 por ciento de la población y que estamos expuestas a contraer las mismas ITS ¿A caso su gobierno aspira a reducir a las mujeres a matrices reproductoras carentes de derechos?
El tema de la Homofobia, lesbofobia, bisexofobia y transfobia son temas que tendría que ocupar al Gobierno Federal como parte de una problemática social y no como exclusiva del sector LGBT. En este sentido, la Cámara de Diputados aprobó en noviembre de 2006 el Día Nacional de Lucha contra la Homofobia, acuerdo que no ha ratificado el Presidente ¿hasta cuando tendremos que esperar que el Ejecutivo se comprometa de manera efectiva a disminuir la vulneración social de la que somos objeto? ¿De cuantas muertes por Homofobia más, serán Calderón y su Gobierno cómplices? ¿Cuántas mujeres asesinadas más, hacen falta para evidenciar la misoginia gubernamental que prevalece y actuar para revertirla? Señor Presidente: los Derechos no se consultan, se garantizan y una democracia plural como la nuestra, tiene que encaminar todos sus esfuerzos para garantizar el reconocimiento y la legitimidad entre los diferentes, sin distingos, basta que sea consecuente con nuestra Carta Magna.
Las lesbianas hemos sido invisibilizadas en las investigaciones de VIH y otras ITS, en los presupuestos y en el diseño de políticas públicas ¿hasta cuando los Gobiernos van a dejar de utilizar como parámetro normativo la Heterosexualidad y a garantizar los Derechos de todas y todos con base en el Derecho y no la Moral? Las mujeres en conjunto, seguimos siendo sometidas a jugar el papel dicotómico de lo privado. Demandamos Equidad y Paridad en todos los ámbitos (cargos de representación popular, Presupuestos Públicos, en el Diseño de Políticas Públicas) ni más, ni menos. Exigimos al Ejecutivo la inmediata publicación del 17 de mayo como Día Nacional de Lucha contra la Homofobia, o ¿está dispuesto a asumir el costo social de seguir siendo cómplice de los asesinatos por Homofobia y Feminicidios, que solo caben en un Gobierno Homófobo y Misógino?
Lol Kin Castañeda Badillo lolkincast@gmail.com
Lesbianismo: Política y Sexualidad
12 de septiembre de 2008
Tras la publicación del Libro de Sexualidad del Gobierno del Distrito Federal, con el cual pretenden dar información a la población juvenil para que tenga más elementos para vivir su sexualidad con libertad, información y responsabilidad, la UNPF lanzó una campaña de desinformación frente al tema de la homosexualidad, violando el Artículo 1 Constitucional y el Artículo XXVII de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, ¿es esta la congruencia de una organización que pretende educar mediante el respeto a la dignidad humana? Vale la pena recordarle a la UNPF que los mandatos de León XIII y de la encíclica Rerum Novarum a 104 años de distancia, no tienen vigencia en un país laico como México, en donde la pluralidad y la diversidad son realidades que transforman la sociedad, a pesar de la falta de compromiso del Gobierno Federal y su Presidencia, demostrados con su complicidad en el tema de Feminicidios y Homofobia.
La educación sexual científica y laica no es una feliz concesión, es resultado de la lucha organizada que las lesbianas feministas, desde los movimientos sociales hemos consolidado, abonando a la sociedad toda. El lesbianismo como opción política, permite ejercer el cuerpo y su sexualidad desde un espacio no colonizado, ni al servicio reproductivo de la heteronormatividad. El ejercer nuestra ciudadanía desde el conocimiento, la apropiación corporal y la libertad sexual permiten tomar decisiones de vida de manera informada y responsable, al tiempo que abre alternativas políticas de organización y sientan las bases de la equidad, razones contundentes para que sean compromisos de Gobierno. Llamamos al Ejecutivo y Legislativo a comprometerse en el fortalecimiento democrático y la defensa del Estado Laico, mediante la implementación de políticas públicas que garanticen la equidad y la igualdad.
Lol Kin Castañeda Badillo lolkincast@gmail.com
La rebeldía está vigente
13 de octubre de 2008
Octubre es un mes que ha escrito fechas en la historia de gran importancia, tal es el caso del 2 de octubre de 1978, día en el que un grupo de lesbianas y homosexuales se hicieron presentes en la marcha que recordaba el asesinato de luchadores(as) sociales tras el movimiento estudiantil del 68. Esta valiente manifestación fue resultado del cuestionamiento que se hacían desde los grupos, hacia las instituciones de poder y que sin duda, esas primeras organizaciones de la disidencia sexual en nuestro país, estaban insertas en una reflexión política profunda, dándoles un lugar en la historia, por su compromiso de lucha desde un ejercicio de visibilización y lucha por sus derechos ciudadanos, no solo como parte de un ejercicio sexo afectivo. Los cuestionamientos sociales que permitieron una transformación social a partir del movimiento lésbico homosexual, sentaron las bases para construir relaciones de autonomía entre la sociedad y las instancias gubernamentales, durante aquellos primeros años; sin embargo, el paso del tiempo ha planteado nuevos retos, ha permitido organizar una lucha por los derechos en equidad y ganar batallas que modifican los referentes simbólico-culturales. Lamentablemente el balance no es en todo positivo, frente a estas grandes ventajas tenemos también la trampa de la “visibilidad”, que desdibuja los derechos reales y nos empuja a conformarnos con la posibilidad de no ser ignorados aunque eso no sea sinónimo de derechos en equidad. La despolitización social es una realidad que ha permeado a toda la sociedad, por supuesto como un elemento más para discriminar y segregar a quienes disienten sexualmente de la heterosexualidad, el énfasis que se pone en la poca participación política de la ciudadanía LGBT es una muestra más para el descrédito y la vulneración.A 40 años del movimiento estudiantil que solo pudo ser “controlado” mediante el asesinato masivo y la represión social, deja como legado las bases de las nuevas formas de organización social que cuestionaban y evidenciaban el presidencialismo y la corrupción. A 30 años de que el movimiento de liberación lésbico homosexual tomara las calles para exigir derechos en equidad y el freno a las razzias, generando la movilización de las agendas de los partidos políticos, el movimiento tiene vigencia y debe seguirse fortaleciendo con base en la autonomía. A 22 años de organizado el primer Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y del Caribe en México y de donde se desprende el Día de las Rebeldías Lésbicas el 13 de octubre, la reflexión política a partir del feminismo, sigue anclando las bases del cuestionamiento y la critica a la heterosexualidad como parámetro normativo de la sociedad, convirtiéndola en una norma que otorga derechos de primera, al tiempo que niega derechos y vulnera su condición de ciudadanía a quienes disienten de la norma misma. A 20 años de la “caída del sistema” Bartlettiano, en donde intentaron aplastar la decisión ciudadana emanada frente a las urnas y gestada a partir del Movimiento Urbano Popular, dejó sentadas las bases democráticas actuales como vía de lucha y organización social.Nos ha construido la historia, por eso tenemos que ubicar con claridad los puntos en los que hemos ganado el derecho de estar en este momento aquí, continuando la batalla. Es decir, desnaturalizar nuestro presente más inmediato y permanecer en la reflexión que nos permita seguir organizándonos cada día. Los derechos para la ciudadanía LGBT no son suficientes y el ejercer la ciudadanía implica cumplir con las obligaciones y hacer uso de los derechos. Seguir delegando nuestra voz y nuestra responsabilidad ciudadana no solo retrasará los posibles avances a impulsar, sino que además pueden ser revertidas las políticas sociales que nos benefician, de manos de los grupos conservadores y autoritarios que gobiernan actualmente. Creer que la rebeldía es una utopía, en vez de usarla como un motor, seguirá provocando el silencio de la sociedad y permitiendo que se lucre con las necesidad de los movimientos ciudadanos. Es el momento de continuar con la lucha social transversal y de fomentar la politización de la ciudadanía LGBT, la posibilidad de hacer de la disidencia sexual una acción política permitirá transformar los parámetros de discriminación, lesbofobia, homofobia, misoginia, transfobia y bisexofobia. La entrada en vigor de las modificaciones que permitirán el cambio de identidad jurídica de las personas Transexuales y Transgénero en el Distrito Federal, es solo un paso, la guerra no está ganada aún, es importante recuperar el espíritu rebelde y combativo para impulsar las necesidades legislativas para la ciudadanía LGBT.Lol Kin Castañeda Badillokinix1120@yahoo.com.mx