miércoles, 30 de septiembre de 2015

Norma y Ramona, lesbianas

La diversidad sexual no tiene edad.
Norma y Ramona

Acua Mayor presente en el “I Seminario Internacional sobre Género y Diversidad Sexual en la Vejez” organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores y la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Jorge, homosexual


La diversidad sexual no tiene edad, Jorge


Acua Mayor presente en el “I Seminario Internacional sobre Género y Diversidad Sexual en la Vejez” organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores y la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El sinsentido del “debate” de matrimonio civil igualitario

¿Marchas, firmas o garantizas?

Recibí una imagen que decía: “cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer…” Mahatma Gandhi. La enviaron ignorando el contexto de que era Gandhi quien se defendía junto a su oprimido pueblo de las leyes que les segregaban y legitimaban la desigualdad. No es el caso en México en el que matrimonio civil igualitario no les restringe derechos a las personas heterosexuales.

¿Marchas?

Grupos conservadores en México convocaron recientemente a manifestarse en pro “del matrimonio natural y a favor de la niñez, su más sólida consigna sería: “sí mamá y papá, sí mamá y papá…”. No imagino a alguien que pudiera reprobarles esa oración, solo que a su “piadosa preocupación” no le alcanzó para reconocer: sí mamá e hija; sí tía y sobrino; sí mamá y mamá; sí papá y papá; o de perdis la clásica: “todos los derechos para todas las personas” que no es otra cosa, que el amor al prójimo.

Su objetivo de terminar con la discriminación “hacia los niños”, justificando la desigualdad y vulnerando a esas familias que no son como las suyas, no resuelve. Las familias lesbomaternales y homoparentales ya existen pero tienen sus derechos restringidos, lo que pretendemos cambiar. La adopción por parte de lesbianas y homosexuales siempre ha sido posible en México, dado que la preferencia sexual no está sujeta a evaluación durante el proceso jurídico para determinar quién puede ser la familia idónea en cada caso, quien garantice amor, respeto, educación, libertad, es decir, el bien superior de cada niña y niño.

Reconozco también que las marchas muestran un gran ejercicio de organización social, lamentablemente en vez de ser propositivo, promueve la violencia, la desigualdad y la confrontación social en un tema que no es un dogma de fe, es un derecho y por ello no está sujeto a mayoriteo ni al debate social, además de que incumple el artículo 130 Constitucional y no hay sanción alguna a quienes convocaron.

Insisto: Constitucional, de leyes, no de naturaleza o religión. La distancia entre ambas posturas, la conservadora “levanta fronteras imaginarias” para defender su ideología, dogmas y religión, sin que estén en riesgo, ya que no pretendemos cambiarlas o desaparece su libertad “de creer” (garantizada por cierto en la misma Constitución Política). Es tal el respeto que no hay un solo seminario serio, promovido por quienes defendemos los DDHH que garantice: “fui católico y me curé” o “ven a la laicidad y se feliz”, como si existen los violatorios esfuerzos de Richard Cohen, en nuestro país. En la otra postura prevalece el hecho de que las leyes en una sociedad sirven para regular realidades, para definir límites entre lo lícito e ilícito, para garantizar que más allá de que las posturas conservadoras estimen al “matrimonio igualitario” como un “pecado”, en México y para nuestras leyes “no es un delito” y habrá de garantizarse a dos mujeres, dos hombre o una mujer y un hombre. ¿Por qué? Simple, es un derecho humano que garantiza los derechos contemplados en esa figura jurídica a dos personas, por su voluntad, sin dañar los derechos de terceras personas.

¿Porqué insisten en sostener una discusión necia de lo que no está sujeto a discusión? Para su conservadurismo, mi familia (una pareja de lesbianas) es “antinatural” y eso ni lo debato, ni es tema. La distancia que no quieren comprender es que no estamos pidiendo que nos reconozcan en su religión o desde sus dogmas, sino que las Instituciones Públicas nos den las mismas certezas a que a cualquier persona. Para el Estado Mexicano mi familia es reconocida como tal desde el 11 de marzo de 2010 con todos los derechos y obligaciones de esta figura jurídica y aún así, hemos tenido que arrebatar nuestros derechos a las instituciones por la vía judicial. Con esta legislación comenzaron las certezas de dignidad e igualdad en México porque el fondo común es la posibilidad que cada persona tenga para decidir, compartir, respetar, amar, gozar de la libertad y ejercer los derechos que nuestra Constitución Política Mexicana nos garantiza.

¿Firmas?

Me sorprenden algunos activismos sociales que ignoran las certezas jurídicas que tenemos en el tema de matrimonio civil igualitario (MCI), aceptando o proponeniendo (no me queda claro), sujetar esa garantía de derechos a un referéndum cuasi mediático. Me refiero a la intención de “lograr” una –innecesaria-modificación legislativa, con base en firmas con una petición en línea, como si la determinación y los argumentos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no fueran suficientes para exigir, la interpretación conforme del código civil al Registro Civil y al gobierno de cada Estado de la República Mexicana, sin aspirar a que llegue el omiso y negligente ejercicio legislativo.

A esto sumó una convocatoria “revanchista” llamada “las verdaderas familias aman”, como si alguien pudiera certificar lo verdadero y lo falso a partir de marchar o no hacerlo. Polos extremos que coinciden en prejuicios e ignorancia. Grave error anclar la desinformación con más de ella.

Estimo un error en esos hechos dado que pareciera que ambos grupos “aceptan” hacer de los derechos humanos (DDHH) un acto “democrático”, ganando quien muestre más apoyo. Son vocerías autoritarias que lejos de sumar, rompen cualquier diálogo, por que no estamos hablando de un caso sino de una causa. Pregunto a quienes ahora juntan firmas en pro matrimonio igualitario: en caso de no alcanzar el conteo de quienes marcharon “si mamá y papá”, ¿aceptarán que el derecho “en mayoriteo” se pierda o gane (sin importar que la máxima instancia impartidora de Justicia en México, la SCJN lo defina como un tema de igualdad y de dignidad)? ¿Es esa una decisión que les toque a los grupúsculos de manera discrecional y con base en sus propios argumentos/prejuicios? ¿No será a caso que hacen falta sumas, definición de rutas colectivas, argumentos e incidencia?

Recordemos que los DDHH son contra mayoritarios y buscan proteger aquellas realidades que han sido segregadas, de tal forma que no pueden estar sujetos a condicionamientos, ni a consulta, simplemente debe garantizarlos el Estado y hacer todas las modificaciones necesarias para que la certeza jurídica facilite el cambio cultural.

¿Garantizas?

Es errada la actuación de los gobiernos estatales, a quienes pregunto ¿hasta cuando van a sostener leyes inconstitucionales en su gestión?, ¿cuánto dinero invierte su gobierno en vulnerar los derechos de las personas a quienes tendría que proteger?, ¿es o no la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la base con la que usted gobierna?, ¿reconoce o no a la Suprema Corte de Justicia de la Nación como una instancia legal de análisis legislativo en la impartición de justicia? Si usted Gobernador Estatal Constitucional ha respondido afirmativamente a las dos últimas preguntas, la incógnita es ¿hasta cuando va a permitir que los DDHH estén sujetos a debate o consulta pública, teniendo las certezas de la Jurisprudencia 43/2015 de la SCJN? ¿Cuánta violencia está dispuesto a permitir en el “nombre de su fe”? ¿Tiene claro que más allá de su ideología debe hacer cumplir la CPEUM a partir de la transversalidad de los DDHH?

Al Presidente Constitucional Enrique Peña Nieto y a cada uno de los Gobernadores Estatales, les recuerdo que gobernar es dar certezas de igualdad en todas las leyes a todas las personas y no dejar espacios discrecionales que faciliten la desigualdad a nadie. Su papel no es “tirar la bola” al ámbito legislativo, sino garantizar mediante una interpretación, conforme a derecho, el matrimonio civil igualitario a cualquier pareja. Las cámaras legislativas podrán estar a la altura de su encargo de representación social, pero no es una sorpresa que la garantía de este derecho, no se ancla en esa instancia. ¿Quién gobernará para quedar en la historia como supremacista y quien lo hará cumpliendo con su responsabilidad democrática y laica?

Lol Kin Castañeda Badillo

Defensora de Derechos Humanos

@lolkincast

Este texto fue publicado en septiembre de 2015 en MexicanTimes

http://themexicantimes.mx/matrimoniociviligualitario/