viernes, 6 de marzo de 2009

Misoginia y Homofobia ¿Políticas de Estado?

Publicado por Lol Kin Castañeda Badillo
07 de agosto de 2008
Desde el Gobierno Federal la misoginia hace gala de sus prácticas al priorizar la investigación y la prevención en materia de infecciones de transmisión sexual (ITS) dirigida hacia varones, dejando al grueso de las mujeres al margen de dichas prioridades, basta recordar que el Ejecutivo ha declarado que su gobierno “ha distribuido 30 millones de preservativos masculinos y más de 100 mil femeninos”. Saludamos el esfuerzo que se hace hacia los varones pero no podemos dejar de notar los esfuerzos tan dispares que contribuyen a garantizar la salud y el libre ejercicio de la sexualidad de ese sector y que deja al margen los derechos sexuales, reproductivos y el ejercicio sexual pleno de las mujeres. Señor Presidente, repartir condones no garantiza perse avanzar en la prevención de ITS, menos cuando se deja desprotegido al sector de mujeres, ignorando que somos más del 50 por ciento de la población y que estamos expuestas a contraer las mismas ITS ¿A caso su gobierno aspira a reducir a las mujeres a matrices reproductoras carentes de derechos?
El tema de la Homofobia, lesbofobia, bisexofobia y transfobia son temas que tendría que ocupar al Gobierno Federal como parte de una problemática social y no como exclusiva del sector LGBT. En este sentido, la Cámara de Diputados aprobó en noviembre de 2006 el Día Nacional de Lucha contra la Homofobia, acuerdo que no ha ratificado el Presidente ¿hasta cuando tendremos que esperar que el Ejecutivo se comprometa de manera efectiva a disminuir la vulneración social de la que somos objeto? ¿De cuantas muertes por Homofobia más, serán Calderón y su Gobierno cómplices? ¿Cuántas mujeres asesinadas más, hacen falta para evidenciar la misoginia gubernamental que prevalece y actuar para revertirla? Señor Presidente: los Derechos no se consultan, se garantizan y una democracia plural como la nuestra, tiene que encaminar todos sus esfuerzos para garantizar el reconocimiento y la legitimidad entre los diferentes, sin distingos, basta que sea consecuente con nuestra Carta Magna.
Las lesbianas hemos sido invisibilizadas en las investigaciones de VIH y otras ITS, en los presupuestos y en el diseño de políticas públicas ¿hasta cuando los Gobiernos van a dejar de utilizar como parámetro normativo la Heterosexualidad y a garantizar los Derechos de todas y todos con base en el Derecho y no la Moral? Las mujeres en conjunto, seguimos siendo sometidas a jugar el papel dicotómico de lo privado. Demandamos Equidad y Paridad en todos los ámbitos (cargos de representación popular, Presupuestos Públicos, en el Diseño de Políticas Públicas) ni más, ni menos. Exigimos al Ejecutivo la inmediata publicación del 17 de mayo como Día Nacional de Lucha contra la Homofobia, o ¿está dispuesto a asumir el costo social de seguir siendo cómplice de los asesinatos por Homofobia y Feminicidios, que solo caben en un Gobierno Homófobo y Misógino?
Lol Kin Castañeda Badillo lolkincast@gmail.com

Lesbianismo: Política y Sexualidad

Publicado por Lol Kin Castañeda Badillo
12 de septiembre de 2008
Reflexionar acerca de la sexualidad implica traer los discursos morales de quienes han pretendido regular dicho ejercicio como una forma de control social, de aquí la distinción que permite gozar de libertad sexual a los varones, mientras limita y define el de las mujeres, garantizando el modelo de sexualidad reproductiva vigente. En México, el movimiento feminista lésbico y heterosexual ha dado batallas que han facilitado la transformación de códigos culturales y sociales, como el caso de la interrupción legal del embarazo, el uso de la píldora de emergencia y el uso del condón como parte de un ejercicio de derechos, frente al cual los discursos morales que evidencian la ignorancia de grupos conservadores y retardatarios, como la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), pretende retroceder los triunfos de la democracia de nuestro país e ignorar que éstos, han implicado la elaboración de políticas públicas, como una forma de gobernar con responsabilidad pública, es decir entre gobierno y sociedad.
Tras la publicación del Libro de Sexualidad del Gobierno del Distrito Federal, con el cual pretenden dar información a la población juvenil para que tenga más elementos para vivir su sexualidad con libertad, información y responsabilidad, la UNPF lanzó una campaña de desinformación frente al tema de la homosexualidad, violando el Artículo 1 Constitucional y el Artículo XXVII de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, ¿es esta la congruencia de una organización que pretende educar mediante el respeto a la dignidad humana? Vale la pena recordarle a la UNPF que los mandatos de León XIII y de la encíclica Rerum Novarum a 104 años de distancia, no tienen vigencia en un país laico como México, en donde la pluralidad y la diversidad son realidades que transforman la sociedad, a pesar de la falta de compromiso del Gobierno Federal y su Presidencia, demostrados con su complicidad en el tema de Feminicidios y Homofobia.
La educación sexual científica y laica no es una feliz concesión, es resultado de la lucha organizada que las lesbianas feministas, desde los movimientos sociales hemos consolidado, abonando a la sociedad toda. El lesbianismo como opción política, permite ejercer el cuerpo y su sexualidad desde un espacio no colonizado, ni al servicio reproductivo de la heteronormatividad. El ejercer nuestra ciudadanía desde el conocimiento, la apropiación corporal y la libertad sexual permiten tomar decisiones de vida de manera informada y responsable, al tiempo que abre alternativas políticas de organización y sientan las bases de la equidad, razones contundentes para que sean compromisos de Gobierno. Llamamos al Ejecutivo y Legislativo a comprometerse en el fortalecimiento democrático y la defensa del Estado Laico, mediante la implementación de políticas públicas que garanticen la equidad y la igualdad.
Lol Kin Castañeda Badillo lolkincast@gmail.com

La rebeldía está vigente

Publicado por Lol Kin Castañeda Badillo
13 de octubre de 2008
Octubre es un mes que ha escrito fechas en la historia de gran importancia, tal es el caso del 2 de octubre de 1978, día en el que un grupo de lesbianas y homosexuales se hicieron presentes en la marcha que recordaba el asesinato de luchadores(as) sociales tras el movimiento estudiantil del 68. Esta valiente manifestación fue resultado del cuestionamiento que se hacían desde los grupos, hacia las instituciones de poder y que sin duda, esas primeras organizaciones de la disidencia sexual en nuestro país, estaban insertas en una reflexión política profunda, dándoles un lugar en la historia, por su compromiso de lucha desde un ejercicio de visibilización y lucha por sus derechos ciudadanos, no solo como parte de un ejercicio sexo afectivo. Los cuestionamientos sociales que permitieron una transformación social a partir del movimiento lésbico homosexual, sentaron las bases para construir relaciones de autonomía entre la sociedad y las instancias gubernamentales, durante aquellos primeros años; sin embargo, el paso del tiempo ha planteado nuevos retos, ha permitido organizar una lucha por los derechos en equidad y ganar batallas que modifican los referentes simbólico-culturales. Lamentablemente el balance no es en todo positivo, frente a estas grandes ventajas tenemos también la trampa de la “visibilidad”, que desdibuja los derechos reales y nos empuja a conformarnos con la posibilidad de no ser ignorados aunque eso no sea sinónimo de derechos en equidad. La despolitización social es una realidad que ha permeado a toda la sociedad, por supuesto como un elemento más para discriminar y segregar a quienes disienten sexualmente de la heterosexualidad, el énfasis que se pone en la poca participación política de la ciudadanía LGBT es una muestra más para el descrédito y la vulneración.A 40 años del movimiento estudiantil que solo pudo ser “controlado” mediante el asesinato masivo y la represión social, deja como legado las bases de las nuevas formas de organización social que cuestionaban y evidenciaban el presidencialismo y la corrupción. A 30 años de que el movimiento de liberación lésbico homosexual tomara las calles para exigir derechos en equidad y el freno a las razzias, generando la movilización de las agendas de los partidos políticos, el movimiento tiene vigencia y debe seguirse fortaleciendo con base en la autonomía. A 22 años de organizado el primer Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y del Caribe en México y de donde se desprende el Día de las Rebeldías Lésbicas el 13 de octubre, la reflexión política a partir del feminismo, sigue anclando las bases del cuestionamiento y la critica a la heterosexualidad como parámetro normativo de la sociedad, convirtiéndola en una norma que otorga derechos de primera, al tiempo que niega derechos y vulnera su condición de ciudadanía a quienes disienten de la norma misma. A 20 años de la “caída del sistema” Bartlettiano, en donde intentaron aplastar la decisión ciudadana emanada frente a las urnas y gestada a partir del Movimiento Urbano Popular, dejó sentadas las bases democráticas actuales como vía de lucha y organización social.Nos ha construido la historia, por eso tenemos que ubicar con claridad los puntos en los que hemos ganado el derecho de estar en este momento aquí, continuando la batalla. Es decir, desnaturalizar nuestro presente más inmediato y permanecer en la reflexión que nos permita seguir organizándonos cada día. Los derechos para la ciudadanía LGBT no son suficientes y el ejercer la ciudadanía implica cumplir con las obligaciones y hacer uso de los derechos. Seguir delegando nuestra voz y nuestra responsabilidad ciudadana no solo retrasará los posibles avances a impulsar, sino que además pueden ser revertidas las políticas sociales que nos benefician, de manos de los grupos conservadores y autoritarios que gobiernan actualmente. Creer que la rebeldía es una utopía, en vez de usarla como un motor, seguirá provocando el silencio de la sociedad y permitiendo que se lucre con las necesidad de los movimientos ciudadanos. Es el momento de continuar con la lucha social transversal y de fomentar la politización de la ciudadanía LGBT, la posibilidad de hacer de la disidencia sexual una acción política permitirá transformar los parámetros de discriminación, lesbofobia, homofobia, misoginia, transfobia y bisexofobia. La entrada en vigor de las modificaciones que permitirán el cambio de identidad jurídica de las personas Transexuales y Transgénero en el Distrito Federal, es solo un paso, la guerra no está ganada aún, es importante recuperar el espíritu rebelde y combativo para impulsar las necesidades legislativas para la ciudadanía LGBT.Lol Kin Castañeda Badillokinix1120@yahoo.com.mx