martes, 13 de octubre de 2015

¿Colonización ideológica?



¿Será que lesbianas y homosexuales queremos imponer modelos de vida “anormales”? Desde mi opinología la respuesta es clara: . En México no es “normal” respetarnos entre personas, mucho menos reconocer(nos) derechos en igualdad, sin que las tantas y tantas diferencias que nos conforman, nos coloquen en lugares desiguales.

Hay preguntas que no hacemos por que nos hemos acostumbrado a las desigualdades, pero ante la pretensión de denostar la búsqueda de derechos por parte de las personas LGBT, cabría cuestionar: ¿Es anormal respetarse entre judíos y musulmanes? ¿Es anormal respetarse entre pobres y ricos? ¿Es anormal respetarse entre católicos y laicos? ¿Es anormal respetarse entre mujeres y hombres? Y luego agregaría preguntas a quienes pretenden imponer una sola moral ¿Quién buscaría consejos de pareja o de mamá/papá en una persona célibe, que no se ha casado ni ha sido papá? Buscar ahí directriz resultaría tan anormal como dejarse operar por un mecánico, o reparar tu vehículo con un veterinario. No, eso no es para mí.

Y si, una colonización ideológica basada en el respeto a los derechos humanos tiene todo el sentido. Cuando Barack Obama iluminó de “arcoíris” la Casa Blanca tras el fallo de la Corte Suprema para el tema de matrimonio igualitario, mandó un mensaje a todo el país: garantizar el respeto y la igualdad en todos los ámbitos a personas LGBT.

En México había sido emitida la jurisprudencia de la SCJN que declaraba inconstitucional prohibir el matrimonio a parejas del mismo sexo, pero esa resolución no fue celebrada por nuestros gobernantes, como sí lo hicieron enviando sus felicitaciones a EUA. Sin darse cuenta el mensaje que emiten es que está bien sostener leyes que promuevan la desigualdad.

En EUA una persona servidora pública de nombre Kim Davis, se negó a acatar las sentencias judiciales para emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, bajo el pretexto de que iban en contra de su religión (como si fuera suya, de ella y no la consecuencia de la ignorancia colectiva y el fanatismo). La sanción: encarcelamiento por unos días.

Y es que si bien, la libertad religiosa es un derecho humano, ninguna religión puede estar por encima de los derechos y libertades de las personas. Quien decida someterse a los dogmas de una u otra fe, está en su libertad, pero esos valores y esa moral no es un “bien común”.

Esa acción heroica de Kim es altamente atesorable para quienes buscan mártires para validar sus causas. Bajo esta lógica trascendió una reunión fuera de agenda entre ”la señora de las violaciones” y su representante del cielo en la tierra: Don Bergoglio, elevado a Francisco, en donde le daría “esperanzas por su actuar”. ¿Alguien esperaba algo distinto?

Como olvidar el papel que jugó Bergoglio en contra del matrimonio civil igualitario en Argentina. Golpeó con lo que pudo y afortunadamente pudo poco. Él es Representante del Estado Vaticano aunque a veces solo se le mira como Vicario de Cristo y no como Jefe de Estado que arriba a otro país para hacer política. Hay muchos grupos que esperan que cambie “de a poco la iglesia” y su postura de rechazo. La espera para mí es absurda, tanto como si las brujas hubieran detenido sus conjuros a la espera del perdón de Torquemada. La Santa Inquisición solo ha actualizado sus métodos, pero sostiene la persecución y el linchamiento.

Grupos conservadores que pretenden destacar las diferencias en México, alientan en todo el país que los sacerdotes y su feligresía tomen las calles promoviendo su ministerio de odio y linchamiento social contra quienes se atreven a desafiar y cuestionar los dogmas de aquellas religiones.

Qué lejos estamos de la igualdad! La resolución de la SCJN para matrimonio igualitario debe ser garantizada ya en todo México. Que los gobiernos sostengan la desigualdad alienta el clima de animadversión, de discriminación, de violencia que se vive. Cualquier persona puede estar en desacuerdo que dos lesbianas se casen y adquieran derechos, pero nadie puede impedir que un derecho se ejerza.

Sirvan ya los argumentos para que la colonización ideológica toque a Enrique Peña Nieto, a Jaime Rodríguez, a Graco Ramírez, a Claudia Pavlovich, a Silvano Aureoles y a quienes aspiran gobernar con base en la Constitución.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos 
@lolkincast 
  
Este texto fue publicado en Mexican Times


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