Los medios de comunicación cumplen una función educativa y normalizadora que lo mismo sirve para colocar un nuevo producto, que para promover personas, culturas o religiones, legitimando su validez en detrimento de cualquier expresión no exhibida en sus pantallas.
Hace unos días conocimos un caso en televisión: un hecho de acoso sexual del que se dijo habría sido consentido entre el "acosador y la acosada", concluyendo con el despido laboral de ambos, por parte de Televisa. Una segunda versión planteaba que en realidad la empresa lo sabía y que "la acosada" al sorprenderse y denunciar, sería "castigada con el despido". Cierto es que el hecho, como sea resulta vergonzoso y tiene responsabilidades.
En dicho programa buscan promuever lo de moda. Ahí una mujer permite ser objeto de violencia, ella "soporta y soporta", por que decir no, no basta. El, investido de DonJuan, insiste pos'por que nomás es tantito. Aprendió que si ella dice que no: la presiona y puede ganar. Total si termina por irse, ella se lo pierde, ni esta tan buena. Ya caera otra. A las mujeres nos han enseñado los códigos, las formas, los vergonzosos silencios. A los varones se les ha impuesto una hipermasculinización, que deben demostrar(se) permanentemente para no ser tratados como mujercitos.
El violento hecho (simulado o no), se desarrolló en Ciudad Juarez, en donde hace más 22 años ha sido el lugar idoneo para asesinar mujeres. Ante las denuncias de desaparaciones, los prejuicios sexistas, machistas y misoginos definían la nula busqueda. Hubo amenazas desde las instancias de gobierno para callar a quienes buscaban entre el asoleado y desolado desierto, los restos que aparecían, siempre con la esperanza de que fuera Juanita, Inés, María, Lilia, Rubi, alguien a quien su familia aún buscara. La justicia no llego pero si el mensaje del gobierno: "quien en Juaritos asesine una morra, podra tener la certeza de que no habrá forma de identificarlo... la impunidad será nuestra garantía".
La normalización de la violencia está presente en los contenidos que exhiben los medios de comunicación en su cotidiana programación, ya sea para burlarse de alguien, para dar el clima en bikini o para decirle a las mujeres que deben ser mamás y como atender a la familia. Todo esto con base en la tradición cultural de promover modelos clásicos femenino-masculino, sin cuestionar la dominación machista y promotora de la misoginia. Si dejaran de replicar las ecuaciones decadentes de la señorita Laura o las "parodias" que ridiculizan, sustituyéndolas por propuestas que fortalecieran una nueva democracia, es decir, en la que la representación de las mujeres implique igualdad, fortaleza, decisión, no estar bajo el dominio y la utilización de los varones. No es cuestión de sexometría sino de paridad e igualdad.
Más allá del raiting, del despido o de la injusticia, el hecho da muestra de lo que prevalece en nuestra enferma sociedad. Pese a todo no he visto que la Secretaría de Gobernacióna través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía se pronuncie ¿donde está el Gobierno de Peña que no asume sus funciones? ¿qué tiene que suceder para que tocarle el seno a una mujer en televisión, sea grave y atiendan/sancionen? No veo a Televisa comprometiendo espacios para educar con base en el respeto, la igualdad, los derechos humanos.
Esta broma no tuvo sentido, ese modelo de ser varon no es adecuado. Decir NO es un derecho, sin importar que los varones lo experimenten como un atentado a su virilidad. ¿Quién asume su responsabilidad?
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