viernes, 26 de febrero de 2016

Matrimonio sin disculpas


Una vez más tuvimos que observar la pobreza argumentativa que prevalece en nuestra piadosa sociedad, a partir de dos casos.

Uno. Como en una carrera por ganar la mayor puntuación conservadora, arrancó la diputada Candelaria Pérez Jiménez afirmando que los gays no debería existir y que no apoyará Matrimonio Civil Igualitario en Tabasco. Qué gran oportunidad para romper el silencio quienes nada han tenido que decir antes. Explico: tras esa declaración toma la voz la secretaría de Diversidad Sexual de Morena y exige como castigo ejemplar, la expulsión de doña Cande, del partido. Para que su exigencia fuese consecuente, tendrían que exigir la expulsión de Andrés Manuel López Obrador, quien recientemente dijera –una vez más- que dicho tema debería sujetarse a consulta pública.

¿De qué sirve una disculpa? Candelaria y Andrés Manuel tendrían que decir: “disculpen por pensar lo que pienso…” y eso ¿como construye el respeto y desestructura los prejuicios? Si cada persona puede usar sus creencias para no cumplir con su servicio público, estamos frente a un grave escenario de prepotencia y negligencia que nadie pueda frenar. Concedo, estamos.

El PRI aprovecha la coyuntura colocándose como “agraviado” y sin dar muestras de su compromiso con el tema, desde los Estados que gobiernan, señalan el hecho como la muestra “del desconocimiento hacia los temas”. ¡Brillante! Solo que no explica para qué necesitamos “especialistas en gays y lesbianas”, si basta entender los derechos humanos, reclutar gente con representación social y garantizar el servicio público de calidad. ¿Pensarán que si no dicen cosas discriminatorias, sus omisiones no se notan? ¿Hasta cuándo van a sostener los gobiernos del PRI códigos civiles inconstitucionales, que impiden el matrimonio civil igualitario a parejas del mismo sexo?

Dos. Tras un arrebato místico el PAN descubre que usurparon su histórica función: encarnar el conservadurismo. Ya ni en esto es único y la competencia le hace dar todo en Jalisco, uno de sus pocos bastiones vigentes. Ante la reciente determinación de la Suprema Corte de Justica de la Nación mediante la cual declaran  inconstitucionales algunos artículos del código civil del Estado, toda vez que define al matrimonio con fines de procreación y solo entre un hombre con una mujer, emiten un comunicado advirtiendo que no acatarán dicha resolución. Nada sorprende puesto que la determinación de la Corte ha sido igual para la Ciudad de México, Oaxaca, Chihuahua, Yucatán y otras entidades federativas, mientras que los prejuiciosos berrinches y la incitación a la violencia por parte del PAN sigue como al principio de los tiempos.

Emitieron un comunicado fijando su necia e insostenible opinión en la “naturaleza antropológica” del matrimonio, pues dicen, es una institución que debe protegerse. ¿De quién debe protegerse? Si los derechos son un constructo social, ¿qué más da si la homosexualidad es o no natural? Nadie pretende acabar con el matrimonio entre hombre y mujer, entonces ¿porqué insisten en restringir esa figura y sus derechos a parejas de lesbianas y homosexuales?

Y como en Jalisco se junta el hambre con las ganas de comer, se tienen que poner “más machos y amacharse a sus necedades”, aún cuando a quien estén desestimando sea a la máxima instancia impartidora de justicia de México.

Envalentonado siguió “Jalisco es uno por los niños”, quienes hizo uso del derecho a discriminar que sostienen sus líderes y gobernantes. Insisten en las mismas mentiras: defender el matrimonio civil entre hombre y mujer; que no se permita adoptar pues los niños quieren papá y mamá; que habrá que consultar a las mayorías para escuchar a todas las voces… ¡por favor! En ninguna sociedad civilizada pueden sujetarse a consulta los derechos humanos.

Total, que si la tómbola, qué si disculpas sin reparar el daño, que si especialistas. Que quede claro, garantizar el matrimonio civil igualitario no es una concesión, es un derecho y una decisión entre pares, por lo tanto no afecta a terceras personas. Así como las heterosexuales, habrá parejas de lesbianas y homosexuales que no quieran adoptar, ni tener hijas(os) y aún así, son familia. Mientras que en la CDMX estamos impulsando que la Constitución contemple la libertad, el respeto y la dignidad de las personas sin condicionamientos, en otros tantos estados de la República mexicana, insisten en hacer de su ideología supremacista y conservadora, un bien público.

Basta cumplir la ley y reconocer la dignidad de todas las personas. Una disculpa no alcanza para detener la violencia y la desigualdad, necesitamos derechos en igualdad.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este artículo fue publicado en www.themexicantimes.mx

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