martes, 13 de septiembre de 2016

México, familias y laicidad


  
A México le define su composición pluriétnica y multicultural, somos un verdadero mosaico de tradiciones, religiones, ideologías y la única similitud la hace posible, la Constitución Política Mexicana al garantizar que todas estas diferencias, sean reconocidas con los mismos derechos. Lamentablemente y a través de la historia, las diferencias han sido utilizadas para justificar la desigualdad en todas sus asimetrías, por eso el avance de los derechos humanos es contra mayoritario.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha analizado la Constitucionalidad del matrimonio civil igualitario en distintos momentos, dejando claro que no puede ser un privilegio entre un hombre con una mujer y para procrear, por el contrario, debe garantizarse como un derecho para dos personas y con iguales requisitos, derechos y obligaciones, tal como lo establece el principio de igualdad, no discriminación y el respeto a los derechos humanos. ¿Es la SCJN una institución reconocida por los gobiernos y partidos políticos en México? Si lo es, ¿qué falta para armonizar la Constitución y los códigos civiles que vulneran a determinadas personas mexicanas?

Nuestra sociedad no puede seguir ignorando que existen distintas estructuras familiares, que no todas las familias dependen de un vínculo consanguíneo, ni comienzan con la procreación. Sugerir que solo la familia tradicional (mamá, papá e hijas(os) deba gozar de derechos representa una provocación para polarizar a la sociedad. Esas mujeres que han elegido ser madres solas, e incluso aquellas en las que el varón no se hizo responsable ¿no deben tener derechos de familia? Y qué sucede con dos personas mayores que deciden vivir juntas y no van a procrear ¿no deben gozar de derechos y obligaciones?

Insisto, ampliar un derecho civil para que más personas lo puedan ejercer, no le resta nada a esas personas interesadas en el bienestar de la familia, seguirán gozando de sus derechos.

Tenemos en nuestro país un elemento clave para desfragmentar esas fronteras imaginarias que intentan legitimar la desigualdad, se llama laicidad y es un principio para destacar aquello que nos une, no lo que nos separa. Implica la posibilidad de que en una misma sociedad existan distintas religiones, culturas, ideologías, siempre que no atenten contra la libertad, los derechos humanos, ni pretendan una imposición para el resto de la sociedad. Se basa pues, en la igualdad de derechos y en el ejercicio público sin discriminación.

Cada persona ha sido formada bajo un sistema de valores y tradiciones distintas entre si, por eso el papel del Estado es garantizar que cada una tenga el mismo derecho y con los mismos requisitos sin importar la religión, preferencia sexual, identidad de género, ni ninguna otra. Puede no gustarte que dos mujeres vivan juntas y expresen su afecto públicamente, pero si lo piensas bien, eso no te resta a ti nada ¿porqué tendrían entonces que dejarte opinar al respecto?

Las Marchas por la Familia son muestra de la falta que hace igualar derechos, promover el respeto y facilitar contenidos por la inclusión. Nada más pedagógico para resolverlo que el matrimonio igualitario. Tenemos mucho que hacer, empecemos este día por dar argumentos y no caer en provocaciones.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado en Mexican Times
el 10 de septiembre de 2016
http://themexicantimes.mx/mexico-familias-y-laicidad/

viernes, 19 de agosto de 2016

Matrimonio Igualitario en México

Análisis acerca de la iniciativa de Matrimonio Igualitario en México, 
convocada por el programa El Financiero Tv, conducido por Olivia Zerón.

Participamos Juan Dabdoub, Presidente de ConFamilia
y Lol Kin Castañeda Badillo, defensora de derechos humanos



sábado, 16 de julio de 2016

Las dos Fridas #SuperNovias

A 62 años del fallecimiento de Frida Kahlo, 
hacemos esta interpretación de la dos Fridas, 
a manera de homenaje.

Dos Fridas #SuperNovias



lunes, 4 de julio de 2016

La rebeldía del amor

Lesbianas y homosexuales hemos tenido que resistirnos ante una sociedad que sigue negando nuestra existencia. Amar a alguien no se justifica como razón de desigualdad, aún cuando la inercia cultural sostenga que las diferencias otorgan calificaciones para pertenecer a la hegemonía. Nada más fuerte que el amor para diluir fronteras y vivir con dignidad.

Dicen que las costumbres hacen derechos y coincido con esa descripción, sin embargo, ni todas las costumbres son lícitas y respetuosas, ni los derechos pactan la perpetuidad social. Lo que un día se aceptó como pacto en una sociedad, puede representar una violación a las libertades y la igualdad de otro grupo, ergo, habrá que cambiarlo. La definición que hiciera Benito Juárez del matrimonio civil, hoy no podría ser sostenida en sus mismos términos, las sociedades cambian y con ello los argumentos.

Desde el 21 de diciembre de 2009 el matrimonio civil dejó de ser el privilegio entre hombre y mujer, garantizando un derecho a dos personas de igual o distinto sexo. Esta es la primera certeza hacia la igualdad, reconociendo que más allá de las diferencias, todas las personas gozarán de los mismos derechos. Los avances en derechos humanos no hacen retroceder a nadie, por el contrario, podemos valorar sus bondades en la medida que no aplasta a nadie, ni pretenden someterle a una realidad impuesta. A toda la sociedad nos beneficia reconocer realidades negadas y facilitar el cambio social.

Más allá de la simpleza en la explicación, seis años después de iniciados los cambios en México y tras un año de que la Suprema Corte emitiera la Jurisprudencia que define Constitucional al Matrimonio Igualitario, permanecen las omisiones y resistencias de los gobiernos. Ante esa inexplicable realidad de tener personas con derechos y personas sin derechos, con base en su preferencia sexual, continuamos en la rebeldía de vivir con dignidad. Hemos tenido que aprender a sublevarnos ante poderes fácticos, las buenas costumbres y la doble moral, siendo sus administradores quienes cobran renta ante la desigualdad.

Sostenidos sobre sus prejuicios, han comenzado una campaña para polarizar a la sociedad entre “buenos y malos”. Esta cruzada de las buenas conciencias, es en realidad un discurso de odio que a nadie hace bien. Insisten en enseñar a sus hijas e hijos a tener miedo, a odiarnos. Les han usado como lienzos publicitario para exigir el derecho a tener una mamá y un papá, frente a lo que pregunto, las mujeres que son mamás solas (por decisión, por que el hombre no se responsabilizó, por divorcio, por muerte…) ¿son un peligro para sus hijas e hijos? ¿se los van a quitar para asignarlos a una pareja idónea como la que promueven? ¿qué buscan obtener?

Han rebasado los límites de la libertad de expresión, pues si bien las asociaciones religiosas podrían no coincidir con nuestros estilos de vida, hacer brincar la cerca de su rebaño para perseguirnos y sostener derechos disminuidos y diferenciados, comprueba el llamado al linchamiento social. Obispos, Cardenales y asociaciones de familias pretenden hacerse pasar por víctimas de la censura o dicho desde sus propias alegorías, como mártires de la libertad de expresión. El suyo, es discurso de odio pues son llamados dirigidos en contra de personas lesbianas y homosexuales, a partir de justificar la desigualdad entre los derechos (sin que expliquen su afectación). A este primer elemento le suman sus opiniones humillantes y violentas, basadas en la ignorancia pero con un profundo eco a partir de los códigos culturales que compartimos, anclados en prejuicios y dejando ver que de los grupos conservadores depende que no avancen los derechos y con ello el mal. Todo esto tiene una clara intencionalidad, no es emitir una opinión, sino imponer su criterio, al costo que sea.

En Morelos constatamos como el clero presionó en los Municipios para que sus regidores votaran en contra de la Constitución Mexicana y sus principios. Jorge Dada de Movimiento Ciudadano, Laura Herman Muzquis del Partido Verde, Grethel Strebel del Partido Encuentro Social, Modesta Ruiz del PAN, fueron sus principales operarios, en contra de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos. Librando la descalificación y la violencia, ganó la sociedad, ¡nadie sin derechos!

No nos van a detener. Pusimos una queja ante la Secretaría de Gobernación para que sancionen a las Asociaciones Religiosas y sus representantes que han violado la ley con estos hechos, pero sobre todo, para detenga la violencia hacia nuestras familias. No vamos a permitir que sigan dividiendo a nuestra sociedad, somos parte de ella, una parte valiosa. Queremos los mismos derechos que nuestra Constitución Política le reconoce a cualquier persona mexicana, pues eso somos, sin privilegios ni ventanillas especiales.


Ni clósets ni vitrinas, derechos iguales para frenar la violencia y vivir con dignidad.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado en Mexican Times
el 29 de junio de 2016
http://themexicantimes.mx/la-rebeldia-del-amor/ 


miércoles, 25 de mayo de 2016

Lol Kin Castañeda Badillo, Poder Chilango




Te invito a conocer algunas de las razones por las que soy 
Candidata a la Asamblea Constituyente CDMX
Por los derechos humanos, por la igualdad y la dignidad 
Ayúdame difundiendo este video y mándame tus comentarios

lolkincast@gmail.com
@lolkincast

miércoles, 18 de mayo de 2016

Discriminación por lesbofobia, medidas igualatorias


La sociedad mexicana está construida a partir de diversidad étnica, ideológica, cultural, religiosa y dentro de cada una de ellas, la variable de preferencia sexual (heterosexual, lesbiana, homosexual, bisexual). Esta riqueza se vuelve un problema en el momento en que a las diferencias se les asignan valoraciones hegemónicas, que sirven para justificar la desigualdad, esa que privilegia un solo modelo normativo y somete a quienes disienten.

La homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia son formas de control social, de dominación y sometimiento, anclados en prejuicios que naturalizan la acción nacional de excluir, segregar y violentar. Es una problemática que involucra a toda la sociedad, que impacta en la salud pública y que vulnera los derechos humanos. Además de sus muchos matices de análisis, a partir del cruce entre sexo-género-identidad de género, con salud-educación-cultura-trabajo, Estas acciones pueden reflejarse en burlas, acoso, negación de derechos y violencia, incluso al extremo del crimen de odio.

Desde mi experiencia, el reconocimiento del matrimonio civil igualitario es una acción civilizatoria, que atiende de fondo el principio de igualdad, el derecho a la no discriminación y el respeto a la dignidad de todas las personas. La Ciudad de México dejó claro con la modificación legislativa del 21 de diciembre de 2009 al código civil, que es un derecho llave para garantizar todos los derechos contenidos (seguridad social compartida, filiación, tutela, créditos mancomunados, entre otros), en igualdad de circunstancias a parejas de igual o distinto sexo.  Nada tiene que ver con la naturaleza y si con el respeto.

Ante ese gran avance y previendo el impacto que suscitaría en el resto del país, el conservadurismo mexicano obligó a que la legislación fuera sometida a un análisis de constitucionalidad por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien confirmaría su Constitucionalidad, pues al ser un acto entre dos personas y por voluntad propia, no vulnera derechos de terceras personas.

Si bien, la entrada en vigor del matrimonio igualitario ha dotado de certezas a más de 6500 parejas de lesbianas y homosexuales en todo México, a la fecha, también es cierto que los derechos derivados hemos tenido que arrancárselos al Estado, a judicialazos, pues aún cuando no había limitantes en las normas, el mandato ha sido no facilitar el acceso. Tras emitir distintas resoluciones, finalmente la SCJN hizo la jurisprudencia 43/2015 dejando claro a todos los estados de la República que aún no lo reconocen, que sostener el matrimonio civil como la unión solo de un hombre con una mujer e incluir la procreación como objetivo, es discriminatorio y vulnera la Constitución. Ante ese criterio emitido por la máxima instancia impartidora de justicia en México, pregunto ¿qué necesitan quienes gobiernan, para interpretar el código civil en clave de no discriminación y dar certezas a quien lo solicite?

No tienen claro que los derechos humanos no se condicionan. Omitir garantizar el tema bajo el pretexto de las costumbres, las consultas, o de que el agua y el aceite o se juntan, son simples pretextos para no asumir que fueron electos para representar a toda la gente, incluso a quienes no son sus seguidores. Las excusas que ofrecen para sostener la desigualdad, exhiben su pretensión de imponer su propia moral como bien público, promoviendo de facto en la sociedad, el mensaje homofóbico que incita a la discriminación y la violencia. Sí, cuando la persona que representa las leyes, el orden y el bien público, se niega a reconocer la igualdad sostenida en prejuicios, el resto de la población asume que las diferencias son justificadas y desigualatorias.

Hace unos días en Campeche fue aprobado el matrimonio igualitario con 34 votos a favor y 1 en contra. Ese único voto en contra fue de Morena y no me sorprende, pues la historia de Andrés Manuel López Obrador demuestra en actos y dichos, su desprecio al tema y al ser una postura pública, hace permisible que otros de sus militantes, se tomen la atribución de intentar bloquear los posibles avances. AMLO siendo evangélico, ha abierto las puertas del partido a sus compañeros de religión, lo cual está bien, excepto si no alcanzan a distinguir el quehacer público, del adoctrinamiento dogmático.

La CDMX está en el momento fundacional más importante, en el que habremos de diseñar las certezas jurídicas que necesitamos para mejor las condiciones de vida. La Constitución debe tener como eje a las personas y garantizar transversalmente en cada eje temático, “todos los derechos para todas las personas”, sin derechos exclusivos, solo así dejaremos de reproducir la discriminación por homofobia en la administración pública y podremos avanzar en lo social, a un ambiente de respeto y dignidad.


Valga es 17 de mayo para recordar a los gobiernos de Oaxaca, Michoacán, Morelos, Puebla, Nueva León, Durango, Tamaulipas Yucatán, Chiapas que una parte de sus votantes, militantes y tributantes, son lesbianas, homosexuales, bisexuales y trans, y están pugnando por que el Estado les devuelva la dignidad y reconozca derechos plenos.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado por La Capital, el 17 de mayo 2016

sábado, 23 de abril de 2016

Igualdad, el eslabón perdido

El pasado 01 de abril se cumplieron 15 años de Matrimonio Civil Igualitario en Holanda, fue ahí donde comenzó a ser cierta esta medida civilizatoria del nuevo siglo. Anne Marie Thus y Helene Faasen serían la primera pareja de lesbianas en gozar del reconocimiento vindicatorio del Estado, de todos los derechos contenidos en esta figura, además de ser impulsoras del cambio social por la dignidad.

En condiciones de riesgo y tan solo aprovechando un vacío legal, el 19 de marzo de 2016 Sofía Grozovsky y Lynne Reid le arrebataría al Estado Ruso el respeto a sus derechos humanos y dignidad al satisfacer los requisitos de matrimonio civil y obtener el derecho.

El más reciente avance para el tema fue el pasado 07 de abril de 2016, cuando la Corte Constitucional Colombiana, determino válido el matrimonio civil igualitario.

Contrastes entre sociedades que corrigen sus omisiones expandiendo el reconocimiento de derechos versus sociedades que pretenden sostener la desigualdad como un bien cultural. Parece no quedar claro que los derechos humanos no pueden estar condicionados, o se garantizan plenamente o se están vulnerando. Nada que sea ajeno al contexto mexicano.

En la Ciudad de México logramos este avance el 21 de diciembre de 2009, con un amplio consenso de sociedad civil y con un claro compromiso legislativo. Esta modificación ha cambiado no solo la cultura, también las leyes locales y ha detonado una discusión a nivel nacional. Hagamos aquí una pausa, pues debemos tener claro que subir el tema sin consenso ni articulación garantiza solo una foto y luego el olvido. La discusión no basta, los debates testimoniales sin resultados, no pueden ser la aspiración. Necesitamos que las cosas sucedan.

Tenemos legislaciones, fallos judiciales, argumentos constitucionales suficientes para que en todo México se reconozca el matrimonio igualitario, no por la vía del amparo sino como un derecho civil sin requisitos extras. Solo así el principio de igualdad sería real.

Algo sucede: las y los representantes ciudadanos además de ignorar su obligación de respetar la Constitución, han aprendido el fino arte de pulir el lenguaje derechohumanero, como si eso les exentara de llevarlo a lo hechos. Tenemos un eslabón perdido, ese que se garantiza con laicidad, ese que logra hacer de un principio de no discriminación, una medida permanente de vida en su sociedad. El eslabón perdido es aquel que más allá de la religión del gobernante, comprende que respetar y reconocer todos los derechos a todas las personas frena la desigualdad y la violencia social. El eslabón que podemos forjar es el del reconocimiento a los derechos humanos, sin condiciones ni excusas.

La Ciudad de México con sus derechos y libertades la hemos construido los movimientos sociales, la sociedad civil organizada, muchas veces en suma con el Partido de la Revolución Democrática. Si bien, en ocasiones les he hecho críticas, reconozco también que han sido un vehículo para transitar y fortalecer los tantos temas en los que coincidimos. Este partido decide renovar el compromiso con las causas que lo fundaron hace 19 años y compartir espacios ideológicos para construir la Constitución CDMX. Así, si me sumo, como portavoz de distintas temáticas que habrán de ser contenidas en la Carta de la CDMX, en nuestro intento de aspirar a la libertad, la igualdad y la felicidad.


No existe un argumento para sostener en México la desigualdad hacia personas lesbianas, homosexuales, bisexuales o trans, por ello es inaplazable que quienes gobiernan nuestro país actúen responsablemente y dejen sus dobles discursos, no basta con fingir respeto, necesitamos acciones reales ya.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado en Mexican Times
el 21 de abril de 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-el-eslabon-perdido/