Derivado
de los acuerdos que hiciera Miguel Ángel Mancera Espinosa con las
organizaciones sociales, durante su campaña electoral a la jefatura de
gobierno, el próximo 23 de noviembre la Ciudad de México será declarada como
"amigable LGBT". Ante la entrante declaratoria me surge la incógnita respecto
a cuáles serían "los nuevos compromisos" que
permitirán distinguir a "la actual ciudad"
de la "amistosa en ciernes", ya que si bien han habido avances
sustantivos en el DF, estos han tenido que empujarse desde los movimientos
sociales, a veces contra la "voluntad política" y siempre
contra mayoritariamente.
¿Sirve
este nombramiento para garantizar las mismas condiciones de desarrollo a una
lesbiana, que a una mujer trans o a una mujer heterosexual en condiciones
rurales? Poder pagar un hotel en Reforma, una cena en el restaurante más
exclusivo, no es igual a intentar subirse al vagón de mujeres teniendo un
aspecto "poco femenino". Hay privilegios que solo los da la condición
económica, pero transitar por esta ciudad sin ser agredida, sin que te manoseen,
sin que alguien sienta el derecho a "exigirte otra forma de ser",
eso es realmente complejo y pasa por un compromiso de justicia social.
Hace
unos días la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, decía en twitter que el
Presidente Enrique Peña Nieto le
había instruido que todas las casas que entregaran "fueran espacios
dignos, de calidad y con servicios". ¿Para qué decir lo obvio? Alguien imagina
que dijera lo contrario: "No te preocupes Rosario, que las casas que
entreguemos sean indignas, sin calidad ni servicios". ¡Por favor! La
función de quienes están en el servicio público es brindar el mejor servicio y
garantizar el más alto nivel de bienestar a todas las personas. No es
un favor el que nos hacen cuando "cumplen con su trabajo". Qué
vergüenza que ella tenga que dar "coba" a EPN, destacando lo
mínimo de sus funciones.
No es el único caso que existe, en Michoacán el actual presidente del PRD estatal afirma (en corto) que antes de impulsar alguna reforma de matrimonio civil igualitario (MCI) en el Congreso, tendrían que sondear a la población michoacana para saber si lo quieren. ¿Donde queda el encargo de representar a la población y no servirse como portavoces de sus propios prejuicios? O el admirado diputado independiente Pedro Kumamoto, quien afirma (para el mismo caso) que antes de cualquier legislación de MCI, deben hacerse campañas de sensibilización. ¿Antes de qué? La campaña más larga en materia de derechos humanos ha sido para terminar con el antisemitismo y a casi 67 años de iniciada, el odio y la persecusión a las personas judías no ha cesado. Lo que necesitamos con celeridad son derechos y las campañas, ambas.
El compromiso adquirido para acompañar al Jefe de Gobierno pasa por implementar protocolos de atención, inclusión desde los programas sociales hasta la comunicación del GDF, capacitar, sensibilizar y consolidar el cambio cultural a partir de la difusión de derechos y las campañas por la igualdad. Mancera quiere ponerse en una vitrina. Lo real es que cada vez que desde sus funciones hace acciones concretas por el respeto y la igualdad, "saca del closet a la política" y la pone en su justa dimensión como tema de democracia, laicidad, por los derechos humanos y la dignidad. Es un reto a los otros gobiernos en el sentido de que se pongan a la altura de nuestra Constitución Política y quiten limitaciones de derechos. Pocos gobernantes aceptan el reto de responderle a toda la población, a la mayoría los rebasan sus temores respecto al fuego y están convencidos que no cazar su propio alimento, les hace seres premodernos.
En México habrán de armonizarse todas las leyes y llegaremos a entender que el fondo y la forma no es "construir ghettos de diversidad", sino reconocer que ser lesbiana, homosexual, bisexual, trans o heterosexual es solo una característica adicional de las tantas que compone a una persona y que deben traducirse en garantías de respeto e igualdad. Al menos desde mi quehacer, no promuevo "ventanillas únicas", impulso políticas públicas transversales que reconozcan mismos derechos e iguales requisitos que al resto de la población. Valgan las vitrinas para quien cumpla y rinda cuentas.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
2 comentarios:
Sin duda tienes un punto de vista que sorprende porque no estamos a enfrentarnos a la realidad desnuda. Comparto tus puntos y creo que es necesario un trabajo de visibilización de una lucha por construir en la búsqueda y construcción de las mejores y más progresistas políticas públicas posibles. El reto es mayúsculo derivado de la enorme hipocresía, machismo, abuso de poder, impunidad, falta de capacitación y pactos de impunidad dentro del poder público. Felicidades.
Querido Gerardo, gracias por leerme y compartir tus ideas. En efecto, las críticas no las dirigimos a nuestras cómodas cercanías y eso nos hace perder objetividad. El reto es como lo planteas, dentro y fuera así que vale más sumar y cuestionarnos permanentemente. Va un abrazo
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