viernes, 29 de enero de 2016

Igualdad constituyente


En distintos momentos de la historia del Distrito Federal escuchamos que debía de tener su propia Constitución y autonomía, pero queda claro que decirlo no es sinónimo de realizarlo, pues para esto, era necesario plantearlo como prioridad, establecer una ruta específica que permitiera sumar esfuerzos y construir acuerdos, como en este caso sucedió.
La recién nombrada Ciudad de México no comienza de cero ni se abstrae de su propia historia. Conserva la organización de sus movimientos sociales que han impulsado la democracia, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la garantía de matrimonio civil igualitario y otros tantos temas que han sido modelos para el resto del país, sin embargo, sería engañoso no mencionar que también hay corrupción, abuso de autoridad, discriminación, pobreza, falta de paridad y una larga lista por la que debemos trabajar conjuntamente para hacer soluciones. Son estas realidades con las que hemos de constituir una ciudad modelo, capaz de exhibir todas las diferencias que componen a las personas y sus sociedades, pero ahora dotadas de respeto y sin jerarquías, haciendo real el principio de igualdad de cualquier persona frente a los entes públicos, las leyes, normas, reglamentos y demás disposiciones.
La Constituyente será un grupo que incluya distinas miradas y experiencias con el objetivo de redactar las directricez para una convivencia armoniosa, reconociendo a todas las personas con los mismos derechos y con los mismos nombres, sin que las características identitarias legitimen hegemonías. Es un proceso que exije primero distinguir las diferencias, luego armonizar las leyes a partir del lenguaje incluyente para que finalmente, las distinciones que daban paso a la discriminación, vayan perdiendo sentido y comiencen a reconocerse como componentes de nuestra valía multicultural.
Cabe la posibilidad de que la Constitución de la Ciudad de México además de garantizar mejores condiciones de vida a quienes aquí habitamos, sirva de modelo para otras entidades y muestre que aquellas legislaciones que plasman como mandato la discriminación en otros Estados del país, hacen lícita la desigualdad, a diferencia de aquellas que hacen del respeto a los derechos humanos una clave para accionar en pro de la dignidad de las personas. No es un secreto que cuando los Gobiernos ofrecen mayor respeto a las personas, eleva la calidad de vida y se refleja con armonía en nuestra sociedad, dado que el respeto que una persona experimente de su entorno social, le permite soñar y construir  realidades, por el contrario, continuar restringiendo la libertad, seguirá fomentando el irracional resentimiento, los prejuicios y la violencia.
La Constituyente tendrá que redactar una Constitución en donde los derechos humanos sean una certeza para todas las personas y no solo una ineterpretación voluntariosa y condicionada. El principio de igualdad es la clave que atraviese todas las realidades llevadad al texto y a partir de donde reconstruyamos la cultura. Diversidad, paridad, democracia, libertad, han de ser los filtros de análisis para tan importnate labor.
Ahí habremos de trabajar por el bién común.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista

@lolkincast 

Este texto fue publicado en Mexican Times, 27 enero 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-constituyente/

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