Constituyente Ciudad de México. Lesbiana feminista, defensora de Derechos Humanos
sábado, 16 de julio de 2016
martes, 12 de julio de 2016
lunes, 4 de julio de 2016
La rebeldía del amor
Lesbianas
y homosexuales hemos tenido que resistirnos ante una sociedad que sigue negando
nuestra existencia. Amar a alguien no se justifica como razón de desigualdad,
aún cuando la inercia cultural sostenga que las diferencias otorgan
calificaciones para pertenecer a la hegemonía. Nada más fuerte que el amor para diluir
fronteras y vivir con dignidad.
Dicen
que las
costumbres hacen derechos y coincido con esa descripción, sin embargo, ni todas las costumbres son lícitas y respetuosas,
ni los derechos pactan la perpetuidad
social. Lo que un día se aceptó como pacto en una sociedad, puede
representar una violación a las libertades y la igualdad de otro grupo, ergo, habrá que cambiarlo. La definición
que hiciera Benito Juárez del matrimonio civil, hoy no podría ser sostenida
en sus mismos términos, las sociedades cambian y con ello los
argumentos.
Desde
el 21
de diciembre de 2009 el matrimonio civil dejó de ser el privilegio entre
hombre y mujer, garantizando un derecho a dos personas de igual o distinto sexo. Esta es la primera certeza hacia
la igualdad, reconociendo que más allá de las diferencias, todas las personas
gozarán de los mismos derechos. Los avances en derechos humanos no hacen
retroceder a nadie, por el contrario, podemos valorar sus bondades en
la medida que no aplasta a nadie, ni pretenden someterle a una realidad
impuesta. A toda la sociedad nos beneficia reconocer realidades negadas y
facilitar el cambio social.
Más
allá de la simpleza en la explicación, seis años después de iniciados los
cambios en México y tras un año de
que la Suprema Corte emitiera la Jurisprudencia que define
Constitucional al Matrimonio Igualitario, permanecen las omisiones y resistencias
de los gobiernos. Ante esa inexplicable realidad de tener personas con derechos
y personas
sin derechos, con base en su preferencia sexual, continuamos en la rebeldía
de vivir con dignidad. Hemos tenido que aprender a sublevarnos ante poderes
fácticos, las buenas costumbres y la doble moral, siendo sus administradores
quienes cobran renta ante la desigualdad.
Sostenidos
sobre sus prejuicios, han comenzado una campaña para polarizar a la sociedad
entre “buenos y malos”. Esta cruzada de las buenas conciencias,
es en realidad un discurso de odio que a nadie hace bien. Insisten en enseñar a
sus hijas e hijos a tener miedo, a odiarnos. Les han usado como lienzos
publicitario para exigir el derecho a tener una mamá y un papá,
frente a lo que pregunto, las mujeres que son mamás solas (por
decisión, por que el hombre no se responsabilizó, por divorcio, por muerte…)
¿son un peligro para sus hijas e hijos? ¿se los van a quitar para asignarlos a
una pareja idónea como la que promueven? ¿qué buscan obtener?
Han
rebasado los límites de la libertad de expresión, pues si bien
las asociaciones religiosas podrían no coincidir con nuestros estilos de vida,
hacer brincar la cerca de su rebaño para perseguirnos y sostener derechos
disminuidos y diferenciados, comprueba el llamado al linchamiento
social. Obispos, Cardenales y asociaciones de familias pretenden
hacerse pasar por víctimas de la censura o dicho desde sus propias alegorías,
como mártires
de la libertad de expresión. El suyo, es discurso de odio pues
son llamados dirigidos en contra de personas lesbianas y homosexuales, a partir
de justificar la desigualdad entre los derechos (sin que expliquen su
afectación). A este primer elemento le suman sus opiniones humillantes y violentas,
basadas en la ignorancia pero con un profundo eco a partir de los códigos
culturales que compartimos, anclados en prejuicios y dejando ver que
de los grupos conservadores depende que no avancen los derechos y con ello el
mal. Todo esto tiene una clara intencionalidad, no es emitir una
opinión, sino imponer su criterio, al costo que sea.
En
Morelos constatamos como el clero presionó en los Municipios para que sus
regidores votaran en contra de la Constitución Mexicana y sus principios. Jorge
Dada de Movimiento Ciudadano, Laura Herman Muzquis del Partido Verde, Grethel
Strebel del Partido Encuentro Social, Modesta Ruiz del PAN, fueron sus
principales operarios, en contra de su responsabilidad de garantizar los
derechos humanos. Librando la descalificación y la violencia, ganó la sociedad,
¡nadie sin derechos!
No
nos van a detener. Pusimos una queja ante la Secretaría de Gobernación para que
sancionen a las Asociaciones Religiosas y sus representantes que han violado la
ley con estos hechos, pero sobre todo, para detenga la violencia hacia nuestras
familias. No vamos a permitir que sigan dividiendo a nuestra sociedad, somos
parte de ella, una parte valiosa. Queremos los mismos derechos que nuestra
Constitución Política le reconoce a cualquier persona mexicana, pues eso somos,
sin privilegios ni ventanillas especiales.
Ni
clósets ni vitrinas, derechos iguales para frenar la violencia y vivir con dignidad.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
Este texto fue publicado en Mexican Times
el 29 de junio de 2016
http://themexicantimes.mx/la-rebeldia-del-amor/
el 29 de junio de 2016
http://themexicantimes.mx/la-rebeldia-del-amor/
miércoles, 25 de mayo de 2016
Lol Kin Castañeda Badillo, Poder Chilango
Te invito a conocer algunas de las razones por las que soy
Candidata a la Asamblea Constituyente CDMX
Por los derechos humanos, por la igualdad y la dignidad
Ayúdame difundiendo este video y mándame tus comentarios
lolkincast@gmail.com
@lolkincast
miércoles, 18 de mayo de 2016
Discriminación por lesbofobia, medidas igualatorias
La
sociedad mexicana está construida a partir de diversidad étnica, ideológica,
cultural, religiosa y dentro de cada una de ellas, la variable de preferencia
sexual (heterosexual, lesbiana, homosexual, bisexual). Esta riqueza se vuelve
un problema en el momento en que a las diferencias se les asignan
valoraciones hegemónicas, que sirven para justificar la desigualdad, esa que privilegia
un solo modelo normativo y somete a quienes disienten.
La
homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia son formas de control social,
de dominación y sometimiento, anclados en prejuicios que naturalizan la acción
nacional de excluir, segregar y violentar. Es una problemática que involucra
a toda la sociedad, que impacta en la salud pública y que vulnera los
derechos humanos. Además de sus muchos matices de análisis, a partir del cruce
entre sexo-género-identidad de género, con salud-educación-cultura-trabajo, Estas
acciones pueden reflejarse en burlas, acoso, negación de derechos y
violencia, incluso al extremo del crimen de odio.
Desde
mi experiencia, el reconocimiento del matrimonio civil igualitario es una
acción civilizatoria, que atiende de fondo el principio de igualdad,
el derecho a la no discriminación y el respeto a la dignidad de todas las
personas. La Ciudad de México dejó claro con la modificación legislativa del
21 de diciembre de 2009 al código civil, que es un derecho llave
para garantizar todos los derechos contenidos (seguridad social compartida,
filiación, tutela, créditos mancomunados, entre otros), en igualdad de
circunstancias a parejas de igual o distinto sexo. Nada tiene que ver con la naturaleza y si con
el respeto.
Ante
ese gran avance y previendo el impacto que suscitaría en el resto del país, el
conservadurismo mexicano obligó a que la legislación fuera sometida a un
análisis de constitucionalidad por parte de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, quien confirmaría su Constitucionalidad, pues al ser un
acto entre dos personas y por voluntad propia, no vulnera derechos de terceras
personas.
Si
bien, la entrada en vigor del matrimonio igualitario ha dotado de certezas a
más de 6500 parejas de lesbianas y homosexuales en todo México, a la fecha,
también es cierto que los derechos derivados hemos tenido que arrancárselos al
Estado, a judicialazos, pues aún cuando no había limitantes en las
normas, el mandato ha sido no facilitar el acceso. Tras emitir
distintas resoluciones, finalmente la SCJN hizo la jurisprudencia 43/2015 dejando
claro a todos los estados de la República que aún no lo reconocen, que sostener
el matrimonio civil como la unión solo de un hombre con una mujer e incluir la
procreación como objetivo, es discriminatorio y vulnera la Constitución. Ante
ese criterio emitido por la máxima instancia impartidora de justicia en México,
pregunto ¿qué necesitan quienes gobiernan, para interpretar el código civil en
clave de no discriminación y dar certezas a quien lo solicite?
No
tienen claro que los derechos humanos no se condicionan. Omitir garantizar
el tema bajo el pretexto de las costumbres, las consultas, o de que el
agua y el aceite o se juntan, son simples pretextos para no asumir que
fueron electos para representar a toda la gente, incluso a quienes no son sus
seguidores. Las excusas que ofrecen para sostener la desigualdad, exhiben su
pretensión de imponer su propia moral como bien público, promoviendo
de facto en la sociedad, el mensaje homofóbico que incita a la discriminación y
la violencia. Sí, cuando la persona que representa las leyes, el orden y el
bien público, se niega a reconocer la igualdad sostenida en prejuicios, el
resto de la población asume que las diferencias son justificadas y
desigualatorias.
Hace
unos días en Campeche fue aprobado el matrimonio igualitario con 34 votos a
favor y 1 en contra. Ese único voto en contra fue de Morena y no me sorprende,
pues la historia de Andrés Manuel López Obrador demuestra en actos y dichos, su desprecio
al tema y al ser una postura pública, hace permisible que
otros de sus militantes, se tomen la atribución de intentar
bloquear los posibles avances. AMLO siendo evangélico, ha abierto las puertas
del partido a sus compañeros de religión, lo cual está bien, excepto si no alcanzan
a distinguir el quehacer público, del adoctrinamiento dogmático.
La
CDMX está en el momento fundacional más importante, en el que habremos de
diseñar las certezas jurídicas que necesitamos para mejor las condiciones de
vida. La Constitución debe tener como eje a las personas y garantizar
transversalmente en cada eje temático, “todos los derechos para todas las personas”,
sin derechos exclusivos, solo así dejaremos de reproducir la discriminación por
homofobia en la administración pública y podremos avanzar en lo social, a un
ambiente de respeto y dignidad.
Valga
es 17 de mayo para recordar a los gobiernos de Oaxaca, Michoacán, Morelos,
Puebla, Nueva León, Durango, Tamaulipas Yucatán, Chiapas que una parte de sus
votantes, militantes y tributantes, son lesbianas, homosexuales, bisexuales y
trans, y están pugnando por que el Estado les devuelva la dignidad y reconozca
derechos plenos.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
Este texto fue publicado por La Capital, el 17 de mayo 2016
sábado, 23 de abril de 2016
Igualdad, el eslabón perdido
El
pasado 01 de abril se cumplieron 15 años de Matrimonio Civil Igualitario en
Holanda, fue ahí donde comenzó a ser cierta esta medida civilizatoria del nuevo
siglo. Anne Marie Thus y Helene Faasen serían la primera pareja de
lesbianas en gozar del reconocimiento vindicatorio del Estado, de todos
los derechos contenidos en esta figura, además de ser impulsoras del cambio
social por la dignidad.
En
condiciones de riesgo y tan solo aprovechando un vacío legal, el 19 de marzo de
2016 Sofía Grozovsky y Lynne Reid le arrebataría al Estado Ruso el
respeto a sus derechos humanos y dignidad al satisfacer los requisitos
de matrimonio civil y obtener el derecho.
El
más reciente avance para el tema fue el pasado 07 de abril de 2016, cuando la Corte
Constitucional Colombiana, determino válido el matrimonio civil
igualitario.
Contrastes
entre sociedades que corrigen sus omisiones expandiendo
el reconocimiento de derechos versus sociedades que pretenden sostener
la desigualdad como un bien cultural. Parece no quedar claro que los
derechos humanos no pueden estar condicionados, o se garantizan plenamente o se
están vulnerando. Nada que sea ajeno al contexto mexicano.
En
la Ciudad de México logramos este avance el 21 de diciembre de 2009,
con un amplio consenso de sociedad civil y con un claro compromiso legislativo.
Esta modificación ha cambiado no solo la cultura, también las leyes locales y
ha detonado una discusión a nivel nacional. Hagamos aquí una
pausa, pues debemos tener claro que subir el tema sin consenso ni
articulación garantiza solo una foto y luego el olvido. La discusión no
basta, los debates testimoniales sin resultados, no pueden ser la aspiración. Necesitamos
que las cosas sucedan.
Tenemos
legislaciones, fallos judiciales, argumentos constitucionales suficientes para
que en todo México se reconozca el matrimonio igualitario, no por la vía
del amparo sino como un derecho civil sin requisitos extras.
Solo así el principio de igualdad sería real.
Algo
sucede: las y los representantes ciudadanos además de ignorar su obligación de
respetar la Constitución, han aprendido el fino arte de pulir el lenguaje derechohumanero,
como si eso les exentara de llevarlo a lo hechos. Tenemos un eslabón perdido,
ese que se garantiza con laicidad, ese que logra hacer de un principio de no
discriminación, una medida permanente de vida en su sociedad. El
eslabón perdido es aquel que más allá de la religión del gobernante,
comprende que respetar y reconocer todos los derechos a todas las personas frena
la desigualdad y la violencia social. El eslabón que podemos forjar es el del reconocimiento a los derechos
humanos, sin condiciones ni excusas.
La Ciudad
de México con sus derechos y libertades la hemos construido los movimientos
sociales, la sociedad civil organizada, muchas veces en suma con el
Partido de la Revolución Democrática. Si bien, en ocasiones les he hecho
críticas, reconozco también que han sido un vehículo para transitar y fortalecer
los tantos temas en los que coincidimos. Este partido decide renovar el
compromiso con las causas que lo fundaron hace 19 años y compartir espacios ideológicos
para construir la Constitución CDMX. Así, si me sumo, como portavoz de distintas
temáticas que habrán de ser contenidas en la Carta de la CDMX, en nuestro
intento de aspirar a la libertad, la igualdad y la felicidad.
No
existe un argumento para sostener en México la desigualdad hacia personas
lesbianas, homosexuales, bisexuales o trans, por ello es inaplazable que
quienes gobiernan nuestro país actúen responsablemente y dejen sus dobles
discursos, no basta con fingir respeto, necesitamos acciones reales ya.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
Este texto fue publicado en Mexican Times
el 21 de abril de 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-el-eslabon-perdido/
el 21 de abril de 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-el-eslabon-perdido/
miércoles, 20 de abril de 2016
Lol Kin Castañeda Badillo, Poder Chilango
La Ciudad de México necesita una Constitución que garantice los derechos humanos,
la igualdad y las libertades.
Los movimientos sociales ya lo hemos hecho de la mano del PRD, no estamos improvisando,
vamos a diseñar una gran ciudad para toda la gente.
Quiero representarte, infórmate y participa.
viernes, 26 de febrero de 2016
Matrimonio sin disculpas
Una vez más tuvimos que observar la pobreza
argumentativa que prevalece en nuestra piadosa sociedad, a partir de dos
casos.
Uno. Como en una
carrera por ganar la mayor puntuación conservadora, arrancó la diputada Candelaria
Pérez Jiménez afirmando que los gays no debería existir y que no
apoyará Matrimonio Civil Igualitario en Tabasco. Qué gran oportunidad
para romper el silencio quienes nada han tenido que decir antes. Explico: tras
esa declaración toma la voz la secretaría de Diversidad Sexual de Morena
y exige como castigo ejemplar, la expulsión
de doña Cande, del partido. Para que
su exigencia fuese consecuente,
tendrían que exigir la expulsión de Andrés Manuel López Obrador, quien
recientemente dijera –una vez más- que dicho tema debería sujetarse a consulta
pública.
¿De qué sirve una disculpa? Candelaria
y Andrés Manuel tendrían que decir: “disculpen por pensar lo que
pienso…” y eso ¿como construye el respeto y desestructura los
prejuicios? Si cada persona puede usar sus creencias para no cumplir con su
servicio público, estamos frente a un grave escenario de prepotencia y negligencia
que nadie pueda frenar. Concedo, estamos.
El PRI aprovecha la coyuntura colocándose
como “agraviado” y sin dar muestras de su compromiso con el tema,
desde los Estados que gobiernan, señalan el hecho como la muestra “del
desconocimiento hacia los temas”. ¡Brillante! Solo que no explica para
qué necesitamos “especialistas en gays y lesbianas”, si basta entender los
derechos humanos, reclutar gente con representación social y garantizar el
servicio público de calidad. ¿Pensarán que si no dicen cosas discriminatorias,
sus omisiones no se notan? ¿Hasta cuándo van a sostener los gobiernos del PRI
códigos civiles inconstitucionales, que impiden el matrimonio civil igualitario
a parejas del mismo sexo?
Dos. Tras un arrebato
místico el PAN descubre que usurparon su histórica función: encarnar
el conservadurismo. Ya ni en esto es único y la competencia le hace dar
todo en Jalisco, uno de sus pocos bastiones vigentes. Ante la reciente
determinación de la Suprema Corte de
Justica de la Nación mediante la cual declaran inconstitucionales algunos artículos del
código civil del Estado, toda vez que define al matrimonio con fines de
procreación y solo entre un hombre con una mujer, emiten un comunicado
advirtiendo que no acatarán dicha resolución. Nada sorprende puesto que la determinación
de la Corte ha sido igual para la Ciudad de México, Oaxaca, Chihuahua, Yucatán
y otras entidades federativas, mientras que los prejuiciosos berrinches y la
incitación a la violencia por parte del PAN sigue como al principio de los tiempos.
Emitieron un comunicado fijando su necia e
insostenible opinión en la “naturaleza antropológica” del
matrimonio, pues dicen, es una
institución que debe protegerse. ¿De quién debe protegerse? Si los derechos
son un constructo social, ¿qué más da si la homosexualidad es o no natural? Nadie
pretende acabar con el matrimonio entre hombre y mujer, entonces ¿porqué
insisten en restringir esa figura y sus derechos a parejas de lesbianas y
homosexuales?
Y como en Jalisco se junta el hambre con las ganas de comer, se tienen que poner “más
machos y amacharse a sus necedades”, aún cuando a quien estén desestimando sea a la máxima instancia impartidora de
justicia de México.
Envalentonado siguió “Jalisco es uno por los niños”,
quienes hizo uso del derecho a discriminar que sostienen sus
líderes y gobernantes. Insisten en las mismas mentiras: defender el
matrimonio civil entre hombre y mujer; que no se permita adoptar pues los niños
quieren papá y mamá; que habrá que consultar a las mayorías para escuchar a
todas las voces… ¡por favor! En ninguna sociedad civilizada pueden
sujetarse a consulta los derechos humanos.
Total, que si la tómbola, qué si disculpas
sin reparar el daño, que si especialistas. Que quede claro, garantizar el
matrimonio civil igualitario no es una concesión, es un derecho y una decisión entre
pares, por lo tanto no afecta a terceras personas. Así como las heterosexuales,
habrá parejas de lesbianas y homosexuales que no quieran adoptar, ni tener
hijas(os) y aún así, son familia. Mientras que en la CDMX estamos impulsando que la Constitución contemple la libertad,
el respeto y la dignidad de las personas sin condicionamientos, en otros tantos
estados de la República mexicana, insisten en hacer de su ideología
supremacista y conservadora, un bien público.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
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