jueves, 3 de diciembre de 2015

Violencia hacia lesbianas

En México la cultura nos ha enseñado a "naturalizar" la violencia hacia las mujeres y asumirla como un asunto "privado y silencioso". Aun cuando han habido importantes campañas de información para reconocerla y denunciarla, continuamos justificando los hechos y transfiriendo una carga de responsabilidad a quien la vive.

La violencia es una muestra del intento por "controlar y someter" a otra persona. Las lesbianas estamos insertas en la misma realidad del resto de las mujeres y desde esa "continuidad cultural", he escuchado a algunas "activistas" lesbianas que aseguran que "de este tema no debe hablarse", pues apenas estamos "ganando legitimidad". Me resisto a ser parte de la espiral de silencio: la violencia en algunas parejas lésbicas es una realidad y debe atenderse.

Los hechos de violencia en parejas de lesbianas replican los esquemas del machismo (que no son exclusivos de varones), tales como el control, celos, sometimiento, chantajes, insultos, amenazas y golpes. La diferencia con respecto a los casos entre mujer y varón, es que entre dos mujeres, prevalece la desinformación, los prejuicios (por ser lesbianas) y con ello la falta de protocolos de atención.

¿Cómo denunciar la violencia de pareja cuando la relación permanece oculta en el closet (la pareja no es visible)? ¿Cómo denunciar los golpes y el maltrato, cuando los bienes que han pagado juntas, están solo a nombre de quien somete? ¿Cómo recurrir a la familia, si esta ha reprochado el hecho de ser lesbiana? ¿Cómo acudir ante una instancia a denunciar cuando su identidad genera burlas, morbo, exclusión y no puede comprobar que en efecto "son una familia"?

Aun conociendo los altos índices de violencia que prevalecen en nuestra sociedad, éste no es un tema que importe a instituciones ni gobiernos, que conduzca a implementar una agenda de atención. Instancias como la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal indica que no tiene conocimiento de la preferencia sexual de quienes denuncian y que por ello no pueden decir si existen casos denunciados de violencia en parejas de lesbianas. Desconocen todos los avances planteados desde los feminismos y hacen suponer que tiene el mismo origen e impacto un golpe entre dos personas en la calle, que ser golpeada en el núcleo familiar (donde debería estar la mayor seguridad).

No hay cifras confiables, si acaso algunas muestras que no representan la magnitud del problema. Hace falta que las personas servidoras públicas tengan capacitación permanente para que reconozcan nuevas realidades y no omitan preguntar junto con el "estado civil", algo tan simple como: "con un hombre o una mujer", porque ahí existen las diferencias.

La importancia de armonizar las leyes y reconocer en igualdad de derechos a todas las personas desde sus distintas identidades, radica en evidenciar problemáticas, atenderlas y buscar su solución. Las diferencias existen pero no justifican la desigualdad.

Las lesbianas no solo somos susceptibles de vivir violencia en la pareja, además está presente en la familia de origen y en el contexto social (escuela, trabajo, instituciones). Necesitamos fortalecer las campañas encaminadas a conocer nuestros derechos para dejar de vivir con temor y poder recurrir a las instituciones según sea el caso. Nada justifica la violencia y las relaciones de pareja deben tener como base la libertad, el respeto y la igualdad.

Hace tiempo una lesbiana buscaba información del matrimonio civil igualitario porque quería casarse. La razón era para salvar la casa y el coche que habrían pagado juntas, pero que no estaban a su nombre. Su pareja la golpeaba y la tenía realmente atemorizada. Decía que la quería dejar sin nada y yo pensaba: "si permanece ahí, la va a dejar sin vida". No quiso buscar ayuda y no conocemos el desenlace. Después de dar a conocer la campaña "Lesbianas por la no violencia" en YouTube, recibimos decenas de casos parecidos, solo uno habría sido denunciado.


Si conoces un caso así, acércale información para que busque ayuda; recomiéndale que no se aísle y esté alerta y si lo decide, acuda a las instituciones. Hazle saber que en todo el país hay leyes que protegen y están enfocadas a procurar "una vida libre de violencia". Estos no son "temas de pareja" que han de resolverse "entre las sábanas", ni “la ropa sucia se lava en casa”, está es una problemática social que puede poner en un riesgo la vida de alguien a quien conoces. Renunciar al miedo y al qué dirán (en cualquier nivel socioeconómico) puede ser la diferencia entre vivir con libertad y dignidad, o saberte cómplice desde el silencio.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista
@lolkincast 

Este texto fue publicado en el Suplemento Todas No. 93
Instituto Nacional de las Mujeres en coordinación con Grupo Milenio
02 diciembre 2015, página 23

2 comentarios:

piojo loco dijo...

Sería harto nutritivo dejar de asumir que las parejas lésbicas están conformadas SÓLO por lesbianas. Me parece de suma importancia colocar el tema de las violencias que pueden gestarse en las relaciones entre mujeres (y me refiero a relaciones y no a parejas por la multiplicidad de arreglos eróticos y sexuales que se pueden construir), pero no quitaré el dedo del renglón en que la subjetividad de las mujeres que nos asumimos bisexuales es distinta: no por ello habría que hacer un texto aparte dirigido a mujeres bisexuales, pero nombrarnos permitiría hacer visible las posibilidades en la configuración no sólo de relaciones y familias así como de problemáticas y, muy probablemente, lograrías que otras nos sintiéramos aludidas.

El lenguaje construye realidades, dicen por ahí.

Unknown dijo...

Las leo y quedo con el convencimiento de que se tienen que visibilizar las perspectivas identitarias, homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans, inter, queer, desde luego, pero creo que por encima de ello está que la violencia en familia y en pareja deben ser una condición que no debe ser ni estar presente, se debe denunciar, y es un objetivo fundamental sensibilizar a la ciudadanía diversa, a las autoridades que enfrentan casos a dirimir, por cuestiones de abuso y violencia, como ésta se presente. Me encantaría saber a qué instancias puedes sugerir que podamos acudir en caso de violencia simbólica y económica, o si existe una organización de la sociedad civil que ayude en estos casos. Muy oportuna tu lectura. Saludos.