En México la cultura nos ha enseñado a
"naturalizar" la violencia hacia las mujeres y asumirla como un
asunto "privado y silencioso". Aun cuando han habido importantes campañas
de información para reconocerla y denunciarla, continuamos justificando los
hechos y transfiriendo una carga de responsabilidad a quien la vive.
La violencia es una muestra del intento
por "controlar y someter" a otra persona. Las lesbianas estamos
insertas en la misma realidad del resto de las mujeres y desde esa "continuidad
cultural", he escuchado a algunas "activistas" lesbianas que
aseguran que
"de este tema no debe hablarse", pues
apenas estamos "ganando legitimidad". Me resisto a ser parte de la
espiral de silencio: la violencia en algunas parejas lésbicas es una realidad y
debe atenderse.
Los hechos de violencia en parejas de
lesbianas replican los esquemas del machismo (que no son exclusivos de varones),
tales como el control, celos, sometimiento, chantajes, insultos, amenazas y
golpes. La diferencia con respecto a los casos entre mujer y varón, es que
entre dos mujeres, prevalece la desinformación, los prejuicios (por ser
lesbianas) y con ello la falta de protocolos de atención.
¿Cómo denunciar la violencia de pareja cuando
la relación permanece oculta en el closet (la pareja no es visible)? ¿Cómo
denunciar los golpes y el maltrato, cuando los bienes que han pagado juntas,
están solo a nombre de quien somete? ¿Cómo recurrir a la familia, si esta ha
reprochado el hecho de ser lesbiana? ¿Cómo acudir ante una instancia a
denunciar cuando su identidad genera burlas, morbo, exclusión y no puede comprobar
que en efecto "son una familia"?
Aun conociendo los altos índices de
violencia que prevalecen en nuestra sociedad, éste no es un tema que importe a
instituciones ni gobiernos, que conduzca a implementar una agenda de atención.
Instancias como la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal indica
que no tiene conocimiento de la preferencia sexual de quienes denuncian y que
por ello no pueden decir si existen casos denunciados de violencia en parejas
de lesbianas. Desconocen todos los avances planteados desde los feminismos y
hacen suponer que tiene el mismo origen e impacto un golpe entre dos personas en
la calle, que ser golpeada en el núcleo familiar (donde debería estar la mayor
seguridad).
No hay cifras confiables, si acaso
algunas muestras que no representan la magnitud del problema. Hace falta que las
personas servidoras públicas tengan capacitación permanente para que reconozcan
nuevas realidades y no omitan preguntar junto con el "estado civil",
algo tan simple como: "con un hombre o una mujer", porque ahí existen
las diferencias.
La importancia de armonizar las leyes y
reconocer en igualdad de derechos a todas las personas desde sus distintas
identidades, radica en evidenciar problemáticas, atenderlas y buscar su
solución. Las diferencias existen pero no justifican la desigualdad.
Las lesbianas no solo somos susceptibles
de vivir violencia en la pareja, además está presente en la familia de origen y
en el contexto social (escuela, trabajo, instituciones). Necesitamos fortalecer
las campañas encaminadas a conocer nuestros derechos para dejar de vivir con
temor y poder recurrir a las instituciones según sea el caso. Nada justifica la
violencia y las relaciones de pareja deben tener como base la libertad, el
respeto y la igualdad.
Hace tiempo una lesbiana buscaba información
del matrimonio civil igualitario porque quería casarse. La razón era para salvar
la casa y el coche que habrían pagado juntas, pero que no estaban a su nombre.
Su pareja la golpeaba y la tenía realmente atemorizada. Decía que la quería
dejar sin nada y yo pensaba: "si permanece ahí, la va a dejar sin
vida". No quiso buscar ayuda y no conocemos el desenlace. Después de dar a
conocer la campaña "Lesbianas por
la no violencia" en YouTube, recibimos decenas de casos parecidos,
solo uno habría sido denunciado.
Si conoces un caso así, acércale información
para que busque ayuda; recomiéndale que no se aísle y esté alerta y si lo
decide, acuda a las instituciones. Hazle saber que en todo el país hay leyes
que protegen y están enfocadas a procurar "una vida libre de
violencia". Estos no son "temas de pareja" que han de resolverse
"entre las sábanas", ni “la ropa sucia se lava en casa”, está es una
problemática social que puede poner en un riesgo la vida de alguien a quien
conoces. Renunciar al miedo y al qué dirán (en cualquier nivel socioeconómico)
puede ser la diferencia entre vivir con libertad y dignidad, o saberte cómplice
desde el silencio.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista
@lolkincast
Este texto fue publicado en el Suplemento Todas No. 93
Instituto Nacional de las Mujeres en coordinación con Grupo Milenio
02 diciembre 2015, página 23
2 comentarios:
Sería harto nutritivo dejar de asumir que las parejas lésbicas están conformadas SÓLO por lesbianas. Me parece de suma importancia colocar el tema de las violencias que pueden gestarse en las relaciones entre mujeres (y me refiero a relaciones y no a parejas por la multiplicidad de arreglos eróticos y sexuales que se pueden construir), pero no quitaré el dedo del renglón en que la subjetividad de las mujeres que nos asumimos bisexuales es distinta: no por ello habría que hacer un texto aparte dirigido a mujeres bisexuales, pero nombrarnos permitiría hacer visible las posibilidades en la configuración no sólo de relaciones y familias así como de problemáticas y, muy probablemente, lograrías que otras nos sintiéramos aludidas.
El lenguaje construye realidades, dicen por ahí.
Las leo y quedo con el convencimiento de que se tienen que visibilizar las perspectivas identitarias, homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans, inter, queer, desde luego, pero creo que por encima de ello está que la violencia en familia y en pareja deben ser una condición que no debe ser ni estar presente, se debe denunciar, y es un objetivo fundamental sensibilizar a la ciudadanía diversa, a las autoridades que enfrentan casos a dirimir, por cuestiones de abuso y violencia, como ésta se presente. Me encantaría saber a qué instancias puedes sugerir que podamos acudir en caso de violencia simbólica y económica, o si existe una organización de la sociedad civil que ayude en estos casos. Muy oportuna tu lectura. Saludos.
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