miércoles, 18 de mayo de 2016

Discriminación por lesbofobia, medidas igualatorias


La sociedad mexicana está construida a partir de diversidad étnica, ideológica, cultural, religiosa y dentro de cada una de ellas, la variable de preferencia sexual (heterosexual, lesbiana, homosexual, bisexual). Esta riqueza se vuelve un problema en el momento en que a las diferencias se les asignan valoraciones hegemónicas, que sirven para justificar la desigualdad, esa que privilegia un solo modelo normativo y somete a quienes disienten.

La homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia son formas de control social, de dominación y sometimiento, anclados en prejuicios que naturalizan la acción nacional de excluir, segregar y violentar. Es una problemática que involucra a toda la sociedad, que impacta en la salud pública y que vulnera los derechos humanos. Además de sus muchos matices de análisis, a partir del cruce entre sexo-género-identidad de género, con salud-educación-cultura-trabajo, Estas acciones pueden reflejarse en burlas, acoso, negación de derechos y violencia, incluso al extremo del crimen de odio.

Desde mi experiencia, el reconocimiento del matrimonio civil igualitario es una acción civilizatoria, que atiende de fondo el principio de igualdad, el derecho a la no discriminación y el respeto a la dignidad de todas las personas. La Ciudad de México dejó claro con la modificación legislativa del 21 de diciembre de 2009 al código civil, que es un derecho llave para garantizar todos los derechos contenidos (seguridad social compartida, filiación, tutela, créditos mancomunados, entre otros), en igualdad de circunstancias a parejas de igual o distinto sexo.  Nada tiene que ver con la naturaleza y si con el respeto.

Ante ese gran avance y previendo el impacto que suscitaría en el resto del país, el conservadurismo mexicano obligó a que la legislación fuera sometida a un análisis de constitucionalidad por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien confirmaría su Constitucionalidad, pues al ser un acto entre dos personas y por voluntad propia, no vulnera derechos de terceras personas.

Si bien, la entrada en vigor del matrimonio igualitario ha dotado de certezas a más de 6500 parejas de lesbianas y homosexuales en todo México, a la fecha, también es cierto que los derechos derivados hemos tenido que arrancárselos al Estado, a judicialazos, pues aún cuando no había limitantes en las normas, el mandato ha sido no facilitar el acceso. Tras emitir distintas resoluciones, finalmente la SCJN hizo la jurisprudencia 43/2015 dejando claro a todos los estados de la República que aún no lo reconocen, que sostener el matrimonio civil como la unión solo de un hombre con una mujer e incluir la procreación como objetivo, es discriminatorio y vulnera la Constitución. Ante ese criterio emitido por la máxima instancia impartidora de justicia en México, pregunto ¿qué necesitan quienes gobiernan, para interpretar el código civil en clave de no discriminación y dar certezas a quien lo solicite?

No tienen claro que los derechos humanos no se condicionan. Omitir garantizar el tema bajo el pretexto de las costumbres, las consultas, o de que el agua y el aceite o se juntan, son simples pretextos para no asumir que fueron electos para representar a toda la gente, incluso a quienes no son sus seguidores. Las excusas que ofrecen para sostener la desigualdad, exhiben su pretensión de imponer su propia moral como bien público, promoviendo de facto en la sociedad, el mensaje homofóbico que incita a la discriminación y la violencia. Sí, cuando la persona que representa las leyes, el orden y el bien público, se niega a reconocer la igualdad sostenida en prejuicios, el resto de la población asume que las diferencias son justificadas y desigualatorias.

Hace unos días en Campeche fue aprobado el matrimonio igualitario con 34 votos a favor y 1 en contra. Ese único voto en contra fue de Morena y no me sorprende, pues la historia de Andrés Manuel López Obrador demuestra en actos y dichos, su desprecio al tema y al ser una postura pública, hace permisible que otros de sus militantes, se tomen la atribución de intentar bloquear los posibles avances. AMLO siendo evangélico, ha abierto las puertas del partido a sus compañeros de religión, lo cual está bien, excepto si no alcanzan a distinguir el quehacer público, del adoctrinamiento dogmático.

La CDMX está en el momento fundacional más importante, en el que habremos de diseñar las certezas jurídicas que necesitamos para mejor las condiciones de vida. La Constitución debe tener como eje a las personas y garantizar transversalmente en cada eje temático, “todos los derechos para todas las personas”, sin derechos exclusivos, solo así dejaremos de reproducir la discriminación por homofobia en la administración pública y podremos avanzar en lo social, a un ambiente de respeto y dignidad.


Valga es 17 de mayo para recordar a los gobiernos de Oaxaca, Michoacán, Morelos, Puebla, Nueva León, Durango, Tamaulipas Yucatán, Chiapas que una parte de sus votantes, militantes y tributantes, son lesbianas, homosexuales, bisexuales y trans, y están pugnando por que el Estado les devuelva la dignidad y reconozca derechos plenos.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado por La Capital, el 17 de mayo 2016

sábado, 23 de abril de 2016

Igualdad, el eslabón perdido

El pasado 01 de abril se cumplieron 15 años de Matrimonio Civil Igualitario en Holanda, fue ahí donde comenzó a ser cierta esta medida civilizatoria del nuevo siglo. Anne Marie Thus y Helene Faasen serían la primera pareja de lesbianas en gozar del reconocimiento vindicatorio del Estado, de todos los derechos contenidos en esta figura, además de ser impulsoras del cambio social por la dignidad.

En condiciones de riesgo y tan solo aprovechando un vacío legal, el 19 de marzo de 2016 Sofía Grozovsky y Lynne Reid le arrebataría al Estado Ruso el respeto a sus derechos humanos y dignidad al satisfacer los requisitos de matrimonio civil y obtener el derecho.

El más reciente avance para el tema fue el pasado 07 de abril de 2016, cuando la Corte Constitucional Colombiana, determino válido el matrimonio civil igualitario.

Contrastes entre sociedades que corrigen sus omisiones expandiendo el reconocimiento de derechos versus sociedades que pretenden sostener la desigualdad como un bien cultural. Parece no quedar claro que los derechos humanos no pueden estar condicionados, o se garantizan plenamente o se están vulnerando. Nada que sea ajeno al contexto mexicano.

En la Ciudad de México logramos este avance el 21 de diciembre de 2009, con un amplio consenso de sociedad civil y con un claro compromiso legislativo. Esta modificación ha cambiado no solo la cultura, también las leyes locales y ha detonado una discusión a nivel nacional. Hagamos aquí una pausa, pues debemos tener claro que subir el tema sin consenso ni articulación garantiza solo una foto y luego el olvido. La discusión no basta, los debates testimoniales sin resultados, no pueden ser la aspiración. Necesitamos que las cosas sucedan.

Tenemos legislaciones, fallos judiciales, argumentos constitucionales suficientes para que en todo México se reconozca el matrimonio igualitario, no por la vía del amparo sino como un derecho civil sin requisitos extras. Solo así el principio de igualdad sería real.

Algo sucede: las y los representantes ciudadanos además de ignorar su obligación de respetar la Constitución, han aprendido el fino arte de pulir el lenguaje derechohumanero, como si eso les exentara de llevarlo a lo hechos. Tenemos un eslabón perdido, ese que se garantiza con laicidad, ese que logra hacer de un principio de no discriminación, una medida permanente de vida en su sociedad. El eslabón perdido es aquel que más allá de la religión del gobernante, comprende que respetar y reconocer todos los derechos a todas las personas frena la desigualdad y la violencia social. El eslabón que podemos forjar es el del reconocimiento a los derechos humanos, sin condiciones ni excusas.

La Ciudad de México con sus derechos y libertades la hemos construido los movimientos sociales, la sociedad civil organizada, muchas veces en suma con el Partido de la Revolución Democrática. Si bien, en ocasiones les he hecho críticas, reconozco también que han sido un vehículo para transitar y fortalecer los tantos temas en los que coincidimos. Este partido decide renovar el compromiso con las causas que lo fundaron hace 19 años y compartir espacios ideológicos para construir la Constitución CDMX. Así, si me sumo, como portavoz de distintas temáticas que habrán de ser contenidas en la Carta de la CDMX, en nuestro intento de aspirar a la libertad, la igualdad y la felicidad.


No existe un argumento para sostener en México la desigualdad hacia personas lesbianas, homosexuales, bisexuales o trans, por ello es inaplazable que quienes gobiernan nuestro país actúen responsablemente y dejen sus dobles discursos, no basta con fingir respeto, necesitamos acciones reales ya.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado en Mexican Times
el 21 de abril de 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-el-eslabon-perdido/

miércoles, 20 de abril de 2016

Lol Kin Castañeda Badillo, Poder Chilango




La Ciudad de México necesita una Constitución que garantice los derechos humanos, 
la igualdad y las libertades. 

Los movimientos sociales ya lo hemos hecho de la mano del PRD, no estamos improvisando, 
vamos a diseñar una gran ciudad para toda la gente. 

Quiero representarte, infórmate y participa.


viernes, 26 de febrero de 2016

Matrimonio sin disculpas


Una vez más tuvimos que observar la pobreza argumentativa que prevalece en nuestra piadosa sociedad, a partir de dos casos.

Uno. Como en una carrera por ganar la mayor puntuación conservadora, arrancó la diputada Candelaria Pérez Jiménez afirmando que los gays no debería existir y que no apoyará Matrimonio Civil Igualitario en Tabasco. Qué gran oportunidad para romper el silencio quienes nada han tenido que decir antes. Explico: tras esa declaración toma la voz la secretaría de Diversidad Sexual de Morena y exige como castigo ejemplar, la expulsión de doña Cande, del partido. Para que su exigencia fuese consecuente, tendrían que exigir la expulsión de Andrés Manuel López Obrador, quien recientemente dijera –una vez más- que dicho tema debería sujetarse a consulta pública.

¿De qué sirve una disculpa? Candelaria y Andrés Manuel tendrían que decir: “disculpen por pensar lo que pienso…” y eso ¿como construye el respeto y desestructura los prejuicios? Si cada persona puede usar sus creencias para no cumplir con su servicio público, estamos frente a un grave escenario de prepotencia y negligencia que nadie pueda frenar. Concedo, estamos.

El PRI aprovecha la coyuntura colocándose como “agraviado” y sin dar muestras de su compromiso con el tema, desde los Estados que gobiernan, señalan el hecho como la muestra “del desconocimiento hacia los temas”. ¡Brillante! Solo que no explica para qué necesitamos “especialistas en gays y lesbianas”, si basta entender los derechos humanos, reclutar gente con representación social y garantizar el servicio público de calidad. ¿Pensarán que si no dicen cosas discriminatorias, sus omisiones no se notan? ¿Hasta cuándo van a sostener los gobiernos del PRI códigos civiles inconstitucionales, que impiden el matrimonio civil igualitario a parejas del mismo sexo?

Dos. Tras un arrebato místico el PAN descubre que usurparon su histórica función: encarnar el conservadurismo. Ya ni en esto es único y la competencia le hace dar todo en Jalisco, uno de sus pocos bastiones vigentes. Ante la reciente determinación de la Suprema Corte de Justica de la Nación mediante la cual declaran  inconstitucionales algunos artículos del código civil del Estado, toda vez que define al matrimonio con fines de procreación y solo entre un hombre con una mujer, emiten un comunicado advirtiendo que no acatarán dicha resolución. Nada sorprende puesto que la determinación de la Corte ha sido igual para la Ciudad de México, Oaxaca, Chihuahua, Yucatán y otras entidades federativas, mientras que los prejuiciosos berrinches y la incitación a la violencia por parte del PAN sigue como al principio de los tiempos.

Emitieron un comunicado fijando su necia e insostenible opinión en la “naturaleza antropológica” del matrimonio, pues dicen, es una institución que debe protegerse. ¿De quién debe protegerse? Si los derechos son un constructo social, ¿qué más da si la homosexualidad es o no natural? Nadie pretende acabar con el matrimonio entre hombre y mujer, entonces ¿porqué insisten en restringir esa figura y sus derechos a parejas de lesbianas y homosexuales?

Y como en Jalisco se junta el hambre con las ganas de comer, se tienen que poner “más machos y amacharse a sus necedades”, aún cuando a quien estén desestimando sea a la máxima instancia impartidora de justicia de México.

Envalentonado siguió “Jalisco es uno por los niños”, quienes hizo uso del derecho a discriminar que sostienen sus líderes y gobernantes. Insisten en las mismas mentiras: defender el matrimonio civil entre hombre y mujer; que no se permita adoptar pues los niños quieren papá y mamá; que habrá que consultar a las mayorías para escuchar a todas las voces… ¡por favor! En ninguna sociedad civilizada pueden sujetarse a consulta los derechos humanos.

Total, que si la tómbola, qué si disculpas sin reparar el daño, que si especialistas. Que quede claro, garantizar el matrimonio civil igualitario no es una concesión, es un derecho y una decisión entre pares, por lo tanto no afecta a terceras personas. Así como las heterosexuales, habrá parejas de lesbianas y homosexuales que no quieran adoptar, ni tener hijas(os) y aún así, son familia. Mientras que en la CDMX estamos impulsando que la Constitución contemple la libertad, el respeto y la dignidad de las personas sin condicionamientos, en otros tantos estados de la República mexicana, insisten en hacer de su ideología supremacista y conservadora, un bien público.

Basta cumplir la ley y reconocer la dignidad de todas las personas. Una disculpa no alcanza para detener la violencia y la desigualdad, necesitamos derechos en igualdad.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este artículo fue publicado en www.themexicantimes.mx

viernes, 12 de febrero de 2016

Matrimonio Constitucional


La dignidad no llega, parece que es tan legítima y entendible, pero no siempre llega. El pasado 26 de enero de 2016 la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró por unanimidad, inconstitucionales tres artículos del código civil de Jalisco, los cuales garantizaban dicha figura jurídica solo a un varón con una mujer. El gobernador de ese Estado Aristóteles Sandoval, emitió un comunicado lavándose las manos: su gobierno reconoce la resolución de la Suprema, pero deja a la legisladora, la responsabilidad de dar un código civil constitucional para cuando pueda hacerlo.

¿Será que Oaxaca, Morelos, Guanajuato, Hidalgo, el Estado de México, Yucatán, Puebla, Durango y los que faltan, no conocieron la resolución 43/2015 que hiciera la SCJN en junio de 2015? Izquierda, derecha, centro, todos los gobiernos negligentes se niegan a entender que están facultados a aplicar los principios Constitucionales del artículo 1, interpretando las leyes en clave de no discriminación, garantizando así los mismos derechos a cualquier persona, sin necesidad de reformar el código civil en lo que toca a matrimonio civil igualitario.

Es el criterio pro persona, el que mandató Enrique Alfaro en su papel de Presidente Municipal de Guadalajara, Jalisco, instruyendo que de inmediato se permitiera este derecho a parejas del mismo sexo, bajo los mismos requisitos y sin necesidad de esperar un amparo. Su actuar no es resultado de su buenaondez, tampoco aspira a ser el nuevo líder LGBT, su decisión fue producto de un trabajo a muchas voces que le explicaron pros y contras para su gobierno. Sin duda él tomó una decisión respetuosa, constitucional e histórica que nos da la razón: las reformas legislativas no son indispensables para el tema.

Entonces ¿los derechos humanos son concesiones? ¿Pueden seguirse sujetando a condicionamientos identitarios? Pareciera que la respuesta es si, dado que los gobiernos estatales siguen pisando la Constitución por mandato de sus gobernantes y hacen lícita la desigualdad a través de sus omisiones, instruyendo a las personas servidoras públicas, la facultad de restringir –por usos y costumbres- derechos y las libertades de aquellas personas que sean o parezcan ser homosexuales o lesbianas.

En la Ciudad de México garantizamos el matrimonio civil igualitario el 21 de diciembre de 2009 y con ello detonamos una discusión en todo México. Este derecho ha podido dar certezas a cientos de parejas que migran temporalmente de su residencia en Oaxaca, Veracruz, Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León, en fin, de todo el país, por que sólo aquí se les reconoce con dignidad. Esas parejas llegaron a nuestro oasis de derechos, para que ya con matrimonio, volvieran a su Estado, portando la certeza de compartir seguridad social, registrar a su bebé con ambas mamás, compartir créditos para una vivienda, demandar una pensión de viudez e incluso gozar de derechos sucesorios sin quedar en indefensión frente a familias voraces.

Los derechos que hemos alcanzado en la CDMX son el reflejo de la sociedad civil organizada y en el ejercicio de redactar una Constitución, dichos derechos tendrán que ser robustecidos, puesto que la Interrupción Legal del Embarazo y el Matrimonio Civil Igualitario son temas que garantizan la libertad, igualdad y dignidad, además de que han probado un impacto social para transformar la cultura. Estos derechos ya no tiene razón de ser discutidos, salvo que el conservadurismo ofrezca pruebas de que la tierra, ahora si ya es plana, o alguien con mucha ignorancia se los crea.

El honroso trabajo de redactar la nueva Constitución deberá garantizar una visión moderna, de libertades y respeto absoluto a los derechos humanos, además de imprimir el compromiso con la paridad. Ejes como el de transparencia, la rendición de cuentas y consulta a proyecto que impacten a la ciudadanía, deberán quedar plasmados. Este proceso aspira a contemplar todas las propuestas e insumos que los distintos grupos nos hagan llegar. Es la oportunidad para desarrollar un marco de certezas y un modelo normativo para otras ciudades.

¿Qué papel jugamos las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y trans? Debemos garantizar la inclusión en todos los temas: salud, educación, cultura, deporte, trabajo, justicia, en fin, pues investigaciones científicas muy serias demuestran que nuestros intereses y necesidades son los mismos que los de cualquier persona, pero ahora con rostro y certezas. Logramos sacar a la Ciudad de México del closet, hemos logrado sacar a distintos actores de la política del clóset y dar muestras abiertas de trabajo. Ahora nos toca a las personas LGBT dejar nuestras vitrinas y conquistar la libertad, ser portadas de derechos.

Los derechos son ahora, son cuando los quieras o cuando los necesites sin tener que esperar, solo cumpliendo con los requisitos. No toda la gente puede costear un amparo ni esperar sus tiempos. No todas las parejas pueden venir a la CDMX para obtener un derecho mientras en su lugar de origen el gobernador ordena despreciarles y negarles sus derechos humanos, pero en esta ciudad seguirán siendo bienvenidas las parejas de todo México que quieran contraer matrimonio por amor, por necesidad, por conveniencia, por libertad, por dignidad. ¡Por que ganamos ese derecho!

¿Hasta cuando gobiernos del PAN, del PRD, PRI, PVEM serán responsables de la desigualdad?

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista

@lolkincast 

Este texto fue publicado en Mexican Times, 10 de febrero 2016
http://themexicantimes.mx/matrimonio-constituyente/

viernes, 29 de enero de 2016

Igualdad constituyente


En distintos momentos de la historia del Distrito Federal escuchamos que debía de tener su propia Constitución y autonomía, pero queda claro que decirlo no es sinónimo de realizarlo, pues para esto, era necesario plantearlo como prioridad, establecer una ruta específica que permitiera sumar esfuerzos y construir acuerdos, como en este caso sucedió.
La recién nombrada Ciudad de México no comienza de cero ni se abstrae de su propia historia. Conserva la organización de sus movimientos sociales que han impulsado la democracia, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la garantía de matrimonio civil igualitario y otros tantos temas que han sido modelos para el resto del país, sin embargo, sería engañoso no mencionar que también hay corrupción, abuso de autoridad, discriminación, pobreza, falta de paridad y una larga lista por la que debemos trabajar conjuntamente para hacer soluciones. Son estas realidades con las que hemos de constituir una ciudad modelo, capaz de exhibir todas las diferencias que componen a las personas y sus sociedades, pero ahora dotadas de respeto y sin jerarquías, haciendo real el principio de igualdad de cualquier persona frente a los entes públicos, las leyes, normas, reglamentos y demás disposiciones.
La Constituyente será un grupo que incluya distinas miradas y experiencias con el objetivo de redactar las directricez para una convivencia armoniosa, reconociendo a todas las personas con los mismos derechos y con los mismos nombres, sin que las características identitarias legitimen hegemonías. Es un proceso que exije primero distinguir las diferencias, luego armonizar las leyes a partir del lenguaje incluyente para que finalmente, las distinciones que daban paso a la discriminación, vayan perdiendo sentido y comiencen a reconocerse como componentes de nuestra valía multicultural.
Cabe la posibilidad de que la Constitución de la Ciudad de México además de garantizar mejores condiciones de vida a quienes aquí habitamos, sirva de modelo para otras entidades y muestre que aquellas legislaciones que plasman como mandato la discriminación en otros Estados del país, hacen lícita la desigualdad, a diferencia de aquellas que hacen del respeto a los derechos humanos una clave para accionar en pro de la dignidad de las personas. No es un secreto que cuando los Gobiernos ofrecen mayor respeto a las personas, eleva la calidad de vida y se refleja con armonía en nuestra sociedad, dado que el respeto que una persona experimente de su entorno social, le permite soñar y construir  realidades, por el contrario, continuar restringiendo la libertad, seguirá fomentando el irracional resentimiento, los prejuicios y la violencia.
La Constituyente tendrá que redactar una Constitución en donde los derechos humanos sean una certeza para todas las personas y no solo una ineterpretación voluntariosa y condicionada. El principio de igualdad es la clave que atraviese todas las realidades llevadad al texto y a partir de donde reconstruyamos la cultura. Diversidad, paridad, democracia, libertad, han de ser los filtros de análisis para tan importnate labor.
Ahí habremos de trabajar por el bién común.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista

@lolkincast 

Este texto fue publicado en Mexican Times, 27 enero 2016
http://themexicantimes.mx/igualdad-constituyente/