lunes, 7 de diciembre de 2015

Derechos humanos, sin humanos

En México tenemos una Constitución Política (CPEUM) que da certeza al reconocimiento y respeto de los derechos humanos, de ella deben desprenderse las leyes, reglamentos, normas y demás instrumentos que definan las relaciones sociales con base en el reconocimiento de la diversidad.

En cualquier foro -incluidas las cantinas-, puedes escuchar la definición intelectual respecto a “lo que son los derechos humanos”, pero en menos casos, esas personas “entienden humanamente” aquellas realidades que permanecen marginadas y sujetas a la desigualdad.

La clase política conservadora (de cualquier partido político), plantea consensar si debe aprobarse el matrimonio civil igualitario (MCI) sin importarles que retrasen el acceso a derechos de lesbianas y homosexuales, a diferencia de  heterosexuales. No entienden que es un asunto de respeto a derechos y que éstos, no pueden estar condicionados. Estas reformas son contra mayoritarias y  han sido analizadas por la máxima instancia impartidora de justicia, es decir la SCJN, dejando claro que la Entidad de México que restrinja el matrimonio solo entre una mujer con un hombre y/o les imponga fines reproductivos, es inconstitucional.

¿Nuestra CPEUM no alcanza para garantizar igualdad? ¿Cómo es que quien administra un Estado, ignora los principios constitucionales de igualdad y no discriminación y no tenga una sanción? ¿Cuánto pagan los gobiernos por impedir el ejercicio de derechos a una persona?

Hace 6 años éramos un pequeño grupo de personas quienes impulsamos MCI, tuvimos que tener mucho valor y colocar argumentos donde solo había prejuicios. Ahora hay más de 6 mil parejas que gozan de derechos, ganamos decenas de amparos para compartir seguridad social y para casarse fuera del DF. La implementación fue replicada en Quintana Roo y Coahuila, además de que el “debate” ha sido detonado en otras entidades en las que no alcanza la intelectualidad a “ceder” esos derechos, que prefieren “preservar” para personas heterosexuales, que avanzar afirmativamente por una sociedad con respeto y armonía.

En cada caso de MCI resuelto, la SCJN ha corregido las injusticias de las autoridades vindicando la dignidad de las personas afectadas, transformando “un proyecto” en “una resolución colegiada” y ha dejado claro que si bien México tiene muchas realidades e identidades, ellas no pueden continuar justificando la desigualdad y su consecuente violencia.

Mientras no hagamos de las teorías y las leyes una forma de vida, los derechos humanos estarán lejos de proteger a las personas. Seguirá siendo común hablar de realidades no construidas y escuchar la promesa de la paridad, como algo que no merece el ahora. Dice Enrique Peña Nieto que las mujeres podrán tener la mitad de algo que él no ofrece en la composición de su gabinete. Dice la SCJN que es inconstitucional prohibir el MCI y no hay procesos que finquen responsabilidades a gobernadores y personas servidoras públicas, por fomentar la desigualdad. Dicen que las niñas y los niños no deben ser invisibles, cuando en realidad la infancia es solo una aspiración, lejos de ser garantizada.


Pese a todo aún hay organización social acompañando los procesos sociales, exigiendo la rendición de cuentas y buscando métodos para librar el autoritarismo. Pronto será el día en que tengamos claro que gozar de los mismos derechos y transitar con igualdad hace que la sociedad tenga justicia y los valores que prevalezcan sea el respeto, la dignidad y la libertad, por cierto, nada que ahora nuestra CPEUM no garantice.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast

Este texto fue publicado en Mexican Times
02 diciembre 2015

jueves, 3 de diciembre de 2015

Violencia hacia lesbianas

En México la cultura nos ha enseñado a "naturalizar" la violencia hacia las mujeres y asumirla como un asunto "privado y silencioso". Aun cuando han habido importantes campañas de información para reconocerla y denunciarla, continuamos justificando los hechos y transfiriendo una carga de responsabilidad a quien la vive.

La violencia es una muestra del intento por "controlar y someter" a otra persona. Las lesbianas estamos insertas en la misma realidad del resto de las mujeres y desde esa "continuidad cultural", he escuchado a algunas "activistas" lesbianas que aseguran que "de este tema no debe hablarse", pues apenas estamos "ganando legitimidad". Me resisto a ser parte de la espiral de silencio: la violencia en algunas parejas lésbicas es una realidad y debe atenderse.

Los hechos de violencia en parejas de lesbianas replican los esquemas del machismo (que no son exclusivos de varones), tales como el control, celos, sometimiento, chantajes, insultos, amenazas y golpes. La diferencia con respecto a los casos entre mujer y varón, es que entre dos mujeres, prevalece la desinformación, los prejuicios (por ser lesbianas) y con ello la falta de protocolos de atención.

¿Cómo denunciar la violencia de pareja cuando la relación permanece oculta en el closet (la pareja no es visible)? ¿Cómo denunciar los golpes y el maltrato, cuando los bienes que han pagado juntas, están solo a nombre de quien somete? ¿Cómo recurrir a la familia, si esta ha reprochado el hecho de ser lesbiana? ¿Cómo acudir ante una instancia a denunciar cuando su identidad genera burlas, morbo, exclusión y no puede comprobar que en efecto "son una familia"?

Aun conociendo los altos índices de violencia que prevalecen en nuestra sociedad, éste no es un tema que importe a instituciones ni gobiernos, que conduzca a implementar una agenda de atención. Instancias como la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal indica que no tiene conocimiento de la preferencia sexual de quienes denuncian y que por ello no pueden decir si existen casos denunciados de violencia en parejas de lesbianas. Desconocen todos los avances planteados desde los feminismos y hacen suponer que tiene el mismo origen e impacto un golpe entre dos personas en la calle, que ser golpeada en el núcleo familiar (donde debería estar la mayor seguridad).

No hay cifras confiables, si acaso algunas muestras que no representan la magnitud del problema. Hace falta que las personas servidoras públicas tengan capacitación permanente para que reconozcan nuevas realidades y no omitan preguntar junto con el "estado civil", algo tan simple como: "con un hombre o una mujer", porque ahí existen las diferencias.

La importancia de armonizar las leyes y reconocer en igualdad de derechos a todas las personas desde sus distintas identidades, radica en evidenciar problemáticas, atenderlas y buscar su solución. Las diferencias existen pero no justifican la desigualdad.

Las lesbianas no solo somos susceptibles de vivir violencia en la pareja, además está presente en la familia de origen y en el contexto social (escuela, trabajo, instituciones). Necesitamos fortalecer las campañas encaminadas a conocer nuestros derechos para dejar de vivir con temor y poder recurrir a las instituciones según sea el caso. Nada justifica la violencia y las relaciones de pareja deben tener como base la libertad, el respeto y la igualdad.

Hace tiempo una lesbiana buscaba información del matrimonio civil igualitario porque quería casarse. La razón era para salvar la casa y el coche que habrían pagado juntas, pero que no estaban a su nombre. Su pareja la golpeaba y la tenía realmente atemorizada. Decía que la quería dejar sin nada y yo pensaba: "si permanece ahí, la va a dejar sin vida". No quiso buscar ayuda y no conocemos el desenlace. Después de dar a conocer la campaña "Lesbianas por la no violencia" en YouTube, recibimos decenas de casos parecidos, solo uno habría sido denunciado.


Si conoces un caso así, acércale información para que busque ayuda; recomiéndale que no se aísle y esté alerta y si lo decide, acuda a las instituciones. Hazle saber que en todo el país hay leyes que protegen y están enfocadas a procurar "una vida libre de violencia". Estos no son "temas de pareja" que han de resolverse "entre las sábanas", ni “la ropa sucia se lava en casa”, está es una problemática social que puede poner en un riesgo la vida de alguien a quien conoces. Renunciar al miedo y al qué dirán (en cualquier nivel socioeconómico) puede ser la diferencia entre vivir con libertad y dignidad, o saberte cómplice desde el silencio.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
Lesbiana feminista
@lolkincast 

Este texto fue publicado en el Suplemento Todas No. 93
Instituto Nacional de las Mujeres en coordinación con Grupo Milenio
02 diciembre 2015, página 23

Lesbianas por la no violencia (en la pareja)

sábado, 21 de noviembre de 2015

¿Ciudad Amigable o decir lo obvio?

Derivado de los acuerdos que hiciera Miguel Ángel Mancera Espinosa con las organizaciones sociales, durante su campaña electoral a la jefatura de gobierno, el próximo 23 de noviembre la Ciudad de México será declarada como "amigable LGBT". Ante la entrante declaratoria me surge la incógnita respecto a cuáles serían "los nuevos compromisos" que permitirán distinguir a "la actual ciudad" de la "amistosa en ciernes", ya que si bien han habido avances sustantivos en el DF, estos han tenido que empujarse desde los movimientos sociales, a veces contra la "voluntad política" y siempre contra mayoritariamente.

¿Sirve este nombramiento para garantizar las mismas condiciones de desarrollo a una lesbiana, que a una mujer trans o a una mujer heterosexual en condiciones rurales? Poder pagar un hotel en Reforma, una cena en el restaurante más exclusivo, no es igual a intentar subirse al vagón de mujeres teniendo un aspecto "poco femenino". Hay privilegios que solo los da la condición económica, pero transitar por esta ciudad sin ser agredida, sin que te manoseen, sin que alguien sienta el derecho a "exigirte otra forma de ser", eso es realmente complejo y pasa por un compromiso de justicia social.

Hace unos días la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, decía en twitter que el Presidente Enrique Peña Nieto le había instruido que todas las casas que entregaran "fueran espacios dignos, de calidad y con servicios". ¿Para qué decir lo obvio? Alguien imagina que dijera lo contrario: "No te preocupes Rosario, que las casas que entreguemos sean indignas, sin calidad ni servicios". ¡Por favor! La función de quienes están en el servicio público es brindar el mejor servicio y garantizar el más alto nivel de bienestar a todas las personas. No es un favor el que nos hacen cuando "cumplen con su trabajo". Qué vergüenza que ella tenga que dar "coba" a EPN, destacando lo mínimo de sus funciones.




No es el único caso que existe, en Michoacán el actual presidente del PRD estatal afirma (en corto) que antes de impulsar alguna reforma de matrimonio civil igualitario (MCI) en el Congreso, tendrían que sondear a la población michoacana para saber si lo quieren. ¿Donde queda el encargo de representar a la población y no servirse como portavoces de sus propios prejuicios? O el admirado diputado independiente Pedro Kumamoto, quien afirma (para el mismo caso) que antes de cualquier legislación de MCI, deben hacerse campañas de sensibilización. ¿Antes de qué? La campaña más larga en materia de derechos humanos ha sido para terminar con el antisemitismo y a casi 67 años de iniciada, el odio y la persecusión a las personas judías no ha cesado. Lo que necesitamos con celeridad son derechos y las campañas, ambas.

El compromiso adquirido para acompañar al Jefe de Gobierno pasa por implementar protocolos de atención, inclusión desde los programas sociales hasta la comunicación del GDF, capacitar, sensibilizar y consolidar el cambio cultural a partir de la difusión de derechos y las campañas por la igualdad. Mancera quiere ponerse en una vitrina. Lo real es que cada vez que desde sus funciones hace acciones concretas por el respeto y la igualdad, "saca del closet a la política" y la pone en su justa dimensión como tema de democracia, laicidad, por los derechos humanos y la dignidad. Es un reto a los otros gobiernos en el sentido de que se pongan a la altura de nuestra Constitución Política y quiten limitaciones de derechos. Pocos gobernantes aceptan el reto de responderle a toda la población, a la mayoría los rebasan sus temores respecto al fuego y están convencidos que no cazar su propio alimento, les hace seres premodernos.

En México habrán de armonizarse todas las leyes y llegaremos a entender que el fondo y la forma no es "construir ghettos de diversidad", sino reconocer que ser lesbiana, homosexual, bisexual, trans o heterosexual es solo una característica adicional de las tantas que compone a una persona y que deben traducirse en garantías de respeto e igualdad. Al menos desde mi quehacer, no promuevo "ventanillas únicas", impulso políticas públicas transversales que reconozcan mismos derechos e iguales requisitos que al resto de la población. Valgan las vitrinas para quien cumpla y rinda cuentas.



Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
Este texto fue publicado en Mexican Times
http://themexicantimes.mx/decir-lo-obvio/

sábado, 7 de noviembre de 2015

Machismo en la educación televisada



Los medios de comunicación cumplen una función educativa y normalizadora que lo mismo sirve para colocar un nuevo producto, que para promover personas, culturas o religiones, legitimando su validez en detrimento de cualquier expresión no exhibida en sus pantallas. 

Hace unos días conocimos un caso en televisión: un hecho de acoso sexual del que se dijo habría sido consentido entre el "acosador y la acosada", concluyendo con el despido laboral de ambos, por parte de Televisa. Una segunda versión planteaba que en realidad la empresa lo sabía y que "la acosada" al sorprenderse y denunciar, sería "castigada con el despido". Cierto es que el hecho, como sea resulta vergonzoso y tiene responsabilidades.

En dicho programa buscan promuever lo de moda. Ahí una mujer permite ser objeto de violencia, ella "soporta y soporta", por que decir no, no basta. El, investido de DonJuan, insiste pos'por que nomás es tantito. Aprendió que si ella dice que no: la presiona y puede ganar. Total si termina por irse, ella se lo pierde, ni esta tan buena. Ya caera otra. A las mujeres nos han enseñado los códigos, las formas, los vergonzosos silencios. A los varones se les ha impuesto una hipermasculinización, que deben demostrar(se) permanentemente para no ser tratados como mujercitos.

El violento hecho (simulado o no), se desarrolló en Ciudad Juarez, en donde hace más 22 años ha sido el lugar idoneo para asesinar mujeres. Ante las denuncias de desaparaciones, los prejuicios sexistas, machistas y misoginos definían la nula busqueda. Hubo amenazas desde las instancias de gobierno para callar a quienes buscaban entre el asoleado y desolado desierto, los restos que aparecían, siempre con la esperanza de que fuera Juanita, Inés, María, Lilia, Rubi, alguien a quien su familia aún buscara. La justicia no llego pero si el mensaje del gobierno: "quien en Juaritos asesine una morra, podra tener la certeza de que no habrá forma de identificarlo... la impunidad será nuestra garantía".

La normalización de la violencia está presente en los contenidos que exhiben los medios de comunicación en su cotidiana programación, ya sea para burlarse de alguien, para dar el clima en bikini o para decirle a las mujeres que deben ser mamás y como atender a la familia. Todo esto con base en la tradición cultural de promover modelos clásicos femenino-masculino, sin cuestionar la dominación machista y promotora de la misoginia. Si dejaran de replicar las ecuaciones decadentes de la señorita Laura o las "parodias" que ridiculizan, sustituyéndolas por propuestas que fortalecieran una nueva democracia, es decir, en la que la representación de las mujeres implique igualdad, fortaleza, decisión, no estar bajo el dominio y la utilización de los varones. No es cuestión de sexometría sino de paridad e igualdad.

Más allá del raiting, del despido o de la injusticia, el hecho da muestra de lo que prevalece en nuestra enferma sociedad. Pese a todo no he visto que la Secretaría de Gobernacióna través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía se pronuncie ¿donde está el Gobierno de Peña que no asume sus funciones? ¿qué tiene que suceder para que tocarle el seno a una mujer en televisión, sea grave y atiendan/sancionen? No veo a Televisa comprometiendo espacios para educar con base en el respeto, la igualdad, los derechos humanos.

Esta broma no tuvo sentido, ese modelo de ser varon no es adecuado. Decir NO es un derecho, sin importar que los varones lo experimenten como un atentado a su virilidad. ¿Quién asume su responsabilidad?  

viernes, 23 de octubre de 2015

El miedo como control: lesbofobia

Chupacabrasel coco, Andrés Manuel, la mataviejitas, la lesbiana
Monique Wittig planteaba que “las lesbianas no somos mujeres”. Su argumento: que la mujer era un concepto sociológico con relación al varón y su servicio, algo como “pares siempre que fueran dispares”. Por ello la afirmación de que quien renunciara a la sujeción patriarcal, era lesbiana independientemente de su preferencia sexual. Es decir que no todas las lesbianas tienen una parejalesbiana, ni todas las mujeres homosexuales renuncian a sostener el patriarcado y sus heteronormas.
Me parece importante distinguir ideológica y políticamente el objeto de nuestros cuestionamientos para que en términos políticos, podamos fijar agendas que nos permitan ubicar la problemática como una causa social, como agentes de cambio y sin tener que cubrir el rostro, o dar nombres en clave, pero ¿cómo sostener la rebeldía en un entorno hostil que las llena de miedo?
A las mujeres se les enseña a competir entre ellas para ganar al mejor varón, luego tendrán que mantener a cualquier amiga lejos por que riesgo latente. A los varones se les enseña a jugar en equipo entre ellos y a dominar el escenario público. De las lesbianas se dice que queremos ser como varones, que cualquier mujer está en riesgo (no se de qué, pero seguro está en riesgo) si tiene una lesbiana cerca, por que nos gustan todas o cualquiera, da igual. Como las lesbianas no tenemos a quien “servir” (lo cual es solo una hipótesis), entonces habrán de controlarnos para no poner en riesgo el sistema social.
¿Cuál es el riesgo que promovemos las lesbianas? El de la sublevación social, el de negarnos a ser matrices con pies y sin derecho a decidir, el de cuestionar toda la estructura binaria que legitima la violencia bajo el rubro del machismo o la caballerosidad. Hay quienes dicen que se es lesbiana por que no han conocido hombre, sugiriendo una violación sexual como terapia. También dicen que se es lesbiana por que somos feas y no hemos tenido suerte. Sin forcejear: sí habemos unas más feas que otras (y con qué buena suerte), algunas vienen de la heterosexualidad y otras que han crecido en una sociedad con más derechos y libertades. También hay quienes siendo lesbianas u homosexuales, aspiran a la continuación de la decencia como una forma de legitimidad social. Ahí también hay sexismo, violencia, machismo y desigualdad. Insisto que no somos intrínsecamente buenas o malas personas.
El miedo define a una sociedad, le genera límites, le da arraigo, sugiere sanciones, estructura el lenguaje y finalmente deja claro: quién está adentro y quién encarna esa figura modelada de prejuicios e ignorancia, haciéndose depositaria del castigo anunciado. Pierre Bourdier plantea con su tesis de la violencia simbólica, que cualquier persona introyecta la violencia y con ello, se limita ante cualquier actividad fuera de esos límites por miedo a la sanción que asume como su merecido castigo. Muchas personas tenemos encierros colectivos.
La lesbofobia en nuestra sociedad es la expresión más clara de la desigualdad, ya sea por parte de la familia, las instituciones públicas, la sociedad e incluso en términos personales, con lo que esa lesbiana justifica el permanecer sin libertad, porqué no compartir su amor en su entorno, porqué no romper con los chantajes alrededor de su vida… Hay lesbianas en los medios de comunicación, en la política, en la docencia y en muchos lugares más. Si abrieran sus espacios, sin el rostro cubierto, sin vergüenza de ser quienes son, podrían compartir su orgullo y quitar el miedo a quienes no se atreven a salir, podrían ayudar a debilitar los prejuicios que solo repiten modelos de exclusión y violencia sin cuestionarlos.
El gobierno y sus instituciones deben concluir con la complicidad de negar derechos en contra de lesbianas y sus familias, es su responsabilidad hacer una práctica pública responsable y que rinda cuentas. Queremos leyes, programas y reglamentos transversales, constitucionales y basados en el respeto a los derechos humanos. Todo lo que ya hay pero con una interpretación amplia que garantice la igualdad.
Cambié el miedo por derechos, no cubro mi rostro aunque sea tan fea, mi nombre puede parecer sinónimo de broma y aún así, transito con libertad y construyo la igualdad para todo mi país.
Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos
@lolkincast
Este artículo fue publicado el 21 de octubre en www.themexicantimes.mx

martes, 13 de octubre de 2015

¿Colonización ideológica?



¿Será que lesbianas y homosexuales queremos imponer modelos de vida “anormales”? Desde mi opinología la respuesta es clara: . En México no es “normal” respetarnos entre personas, mucho menos reconocer(nos) derechos en igualdad, sin que las tantas y tantas diferencias que nos conforman, nos coloquen en lugares desiguales.

Hay preguntas que no hacemos por que nos hemos acostumbrado a las desigualdades, pero ante la pretensión de denostar la búsqueda de derechos por parte de las personas LGBT, cabría cuestionar: ¿Es anormal respetarse entre judíos y musulmanes? ¿Es anormal respetarse entre pobres y ricos? ¿Es anormal respetarse entre católicos y laicos? ¿Es anormal respetarse entre mujeres y hombres? Y luego agregaría preguntas a quienes pretenden imponer una sola moral ¿Quién buscaría consejos de pareja o de mamá/papá en una persona célibe, que no se ha casado ni ha sido papá? Buscar ahí directriz resultaría tan anormal como dejarse operar por un mecánico, o reparar tu vehículo con un veterinario. No, eso no es para mí.

Y si, una colonización ideológica basada en el respeto a los derechos humanos tiene todo el sentido. Cuando Barack Obama iluminó de “arcoíris” la Casa Blanca tras el fallo de la Corte Suprema para el tema de matrimonio igualitario, mandó un mensaje a todo el país: garantizar el respeto y la igualdad en todos los ámbitos a personas LGBT.

En México había sido emitida la jurisprudencia de la SCJN que declaraba inconstitucional prohibir el matrimonio a parejas del mismo sexo, pero esa resolución no fue celebrada por nuestros gobernantes, como sí lo hicieron enviando sus felicitaciones a EUA. Sin darse cuenta el mensaje que emiten es que está bien sostener leyes que promuevan la desigualdad.

En EUA una persona servidora pública de nombre Kim Davis, se negó a acatar las sentencias judiciales para emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, bajo el pretexto de que iban en contra de su religión (como si fuera suya, de ella y no la consecuencia de la ignorancia colectiva y el fanatismo). La sanción: encarcelamiento por unos días.

Y es que si bien, la libertad religiosa es un derecho humano, ninguna religión puede estar por encima de los derechos y libertades de las personas. Quien decida someterse a los dogmas de una u otra fe, está en su libertad, pero esos valores y esa moral no es un “bien común”.

Esa acción heroica de Kim es altamente atesorable para quienes buscan mártires para validar sus causas. Bajo esta lógica trascendió una reunión fuera de agenda entre ”la señora de las violaciones” y su representante del cielo en la tierra: Don Bergoglio, elevado a Francisco, en donde le daría “esperanzas por su actuar”. ¿Alguien esperaba algo distinto?

Como olvidar el papel que jugó Bergoglio en contra del matrimonio civil igualitario en Argentina. Golpeó con lo que pudo y afortunadamente pudo poco. Él es Representante del Estado Vaticano aunque a veces solo se le mira como Vicario de Cristo y no como Jefe de Estado que arriba a otro país para hacer política. Hay muchos grupos que esperan que cambie “de a poco la iglesia” y su postura de rechazo. La espera para mí es absurda, tanto como si las brujas hubieran detenido sus conjuros a la espera del perdón de Torquemada. La Santa Inquisición solo ha actualizado sus métodos, pero sostiene la persecución y el linchamiento.

Grupos conservadores que pretenden destacar las diferencias en México, alientan en todo el país que los sacerdotes y su feligresía tomen las calles promoviendo su ministerio de odio y linchamiento social contra quienes se atreven a desafiar y cuestionar los dogmas de aquellas religiones.

Qué lejos estamos de la igualdad! La resolución de la SCJN para matrimonio igualitario debe ser garantizada ya en todo México. Que los gobiernos sostengan la desigualdad alienta el clima de animadversión, de discriminación, de violencia que se vive. Cualquier persona puede estar en desacuerdo que dos lesbianas se casen y adquieran derechos, pero nadie puede impedir que un derecho se ejerza.

Sirvan ya los argumentos para que la colonización ideológica toque a Enrique Peña Nieto, a Jaime Rodríguez, a Graco Ramírez, a Claudia Pavlovich, a Silvano Aureoles y a quienes aspiran gobernar con base en la Constitución.

Lol Kin Castañeda Badillo
Defensora de derechos humanos 
@lolkincast 
  
Este texto fue publicado en Mexican Times


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Norma y Ramona, lesbianas

La diversidad sexual no tiene edad.
Norma y Ramona

Acua Mayor presente en el “I Seminario Internacional sobre Género y Diversidad Sexual en la Vejez” organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores y la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Jorge, homosexual


La diversidad sexual no tiene edad, Jorge


Acua Mayor presente en el “I Seminario Internacional sobre Género y Diversidad Sexual en la Vejez” organizado por el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores y la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El sinsentido del “debate” de matrimonio civil igualitario

¿Marchas, firmas o garantizas?

Recibí una imagen que decía: “cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer…” Mahatma Gandhi. La enviaron ignorando el contexto de que era Gandhi quien se defendía junto a su oprimido pueblo de las leyes que les segregaban y legitimaban la desigualdad. No es el caso en México en el que matrimonio civil igualitario no les restringe derechos a las personas heterosexuales.

¿Marchas?

Grupos conservadores en México convocaron recientemente a manifestarse en pro “del matrimonio natural y a favor de la niñez, su más sólida consigna sería: “sí mamá y papá, sí mamá y papá…”. No imagino a alguien que pudiera reprobarles esa oración, solo que a su “piadosa preocupación” no le alcanzó para reconocer: sí mamá e hija; sí tía y sobrino; sí mamá y mamá; sí papá y papá; o de perdis la clásica: “todos los derechos para todas las personas” que no es otra cosa, que el amor al prójimo.

Su objetivo de terminar con la discriminación “hacia los niños”, justificando la desigualdad y vulnerando a esas familias que no son como las suyas, no resuelve. Las familias lesbomaternales y homoparentales ya existen pero tienen sus derechos restringidos, lo que pretendemos cambiar. La adopción por parte de lesbianas y homosexuales siempre ha sido posible en México, dado que la preferencia sexual no está sujeta a evaluación durante el proceso jurídico para determinar quién puede ser la familia idónea en cada caso, quien garantice amor, respeto, educación, libertad, es decir, el bien superior de cada niña y niño.

Reconozco también que las marchas muestran un gran ejercicio de organización social, lamentablemente en vez de ser propositivo, promueve la violencia, la desigualdad y la confrontación social en un tema que no es un dogma de fe, es un derecho y por ello no está sujeto a mayoriteo ni al debate social, además de que incumple el artículo 130 Constitucional y no hay sanción alguna a quienes convocaron.

Insisto: Constitucional, de leyes, no de naturaleza o religión. La distancia entre ambas posturas, la conservadora “levanta fronteras imaginarias” para defender su ideología, dogmas y religión, sin que estén en riesgo, ya que no pretendemos cambiarlas o desaparece su libertad “de creer” (garantizada por cierto en la misma Constitución Política). Es tal el respeto que no hay un solo seminario serio, promovido por quienes defendemos los DDHH que garantice: “fui católico y me curé” o “ven a la laicidad y se feliz”, como si existen los violatorios esfuerzos de Richard Cohen, en nuestro país. En la otra postura prevalece el hecho de que las leyes en una sociedad sirven para regular realidades, para definir límites entre lo lícito e ilícito, para garantizar que más allá de que las posturas conservadoras estimen al “matrimonio igualitario” como un “pecado”, en México y para nuestras leyes “no es un delito” y habrá de garantizarse a dos mujeres, dos hombre o una mujer y un hombre. ¿Por qué? Simple, es un derecho humano que garantiza los derechos contemplados en esa figura jurídica a dos personas, por su voluntad, sin dañar los derechos de terceras personas.

¿Porqué insisten en sostener una discusión necia de lo que no está sujeto a discusión? Para su conservadurismo, mi familia (una pareja de lesbianas) es “antinatural” y eso ni lo debato, ni es tema. La distancia que no quieren comprender es que no estamos pidiendo que nos reconozcan en su religión o desde sus dogmas, sino que las Instituciones Públicas nos den las mismas certezas a que a cualquier persona. Para el Estado Mexicano mi familia es reconocida como tal desde el 11 de marzo de 2010 con todos los derechos y obligaciones de esta figura jurídica y aún así, hemos tenido que arrebatar nuestros derechos a las instituciones por la vía judicial. Con esta legislación comenzaron las certezas de dignidad e igualdad en México porque el fondo común es la posibilidad que cada persona tenga para decidir, compartir, respetar, amar, gozar de la libertad y ejercer los derechos que nuestra Constitución Política Mexicana nos garantiza.

¿Firmas?

Me sorprenden algunos activismos sociales que ignoran las certezas jurídicas que tenemos en el tema de matrimonio civil igualitario (MCI), aceptando o proponeniendo (no me queda claro), sujetar esa garantía de derechos a un referéndum cuasi mediático. Me refiero a la intención de “lograr” una –innecesaria-modificación legislativa, con base en firmas con una petición en línea, como si la determinación y los argumentos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no fueran suficientes para exigir, la interpretación conforme del código civil al Registro Civil y al gobierno de cada Estado de la República Mexicana, sin aspirar a que llegue el omiso y negligente ejercicio legislativo.

A esto sumó una convocatoria “revanchista” llamada “las verdaderas familias aman”, como si alguien pudiera certificar lo verdadero y lo falso a partir de marchar o no hacerlo. Polos extremos que coinciden en prejuicios e ignorancia. Grave error anclar la desinformación con más de ella.

Estimo un error en esos hechos dado que pareciera que ambos grupos “aceptan” hacer de los derechos humanos (DDHH) un acto “democrático”, ganando quien muestre más apoyo. Son vocerías autoritarias que lejos de sumar, rompen cualquier diálogo, por que no estamos hablando de un caso sino de una causa. Pregunto a quienes ahora juntan firmas en pro matrimonio igualitario: en caso de no alcanzar el conteo de quienes marcharon “si mamá y papá”, ¿aceptarán que el derecho “en mayoriteo” se pierda o gane (sin importar que la máxima instancia impartidora de Justicia en México, la SCJN lo defina como un tema de igualdad y de dignidad)? ¿Es esa una decisión que les toque a los grupúsculos de manera discrecional y con base en sus propios argumentos/prejuicios? ¿No será a caso que hacen falta sumas, definición de rutas colectivas, argumentos e incidencia?

Recordemos que los DDHH son contra mayoritarios y buscan proteger aquellas realidades que han sido segregadas, de tal forma que no pueden estar sujetos a condicionamientos, ni a consulta, simplemente debe garantizarlos el Estado y hacer todas las modificaciones necesarias para que la certeza jurídica facilite el cambio cultural.

¿Garantizas?

Es errada la actuación de los gobiernos estatales, a quienes pregunto ¿hasta cuando van a sostener leyes inconstitucionales en su gestión?, ¿cuánto dinero invierte su gobierno en vulnerar los derechos de las personas a quienes tendría que proteger?, ¿es o no la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la base con la que usted gobierna?, ¿reconoce o no a la Suprema Corte de Justicia de la Nación como una instancia legal de análisis legislativo en la impartición de justicia? Si usted Gobernador Estatal Constitucional ha respondido afirmativamente a las dos últimas preguntas, la incógnita es ¿hasta cuando va a permitir que los DDHH estén sujetos a debate o consulta pública, teniendo las certezas de la Jurisprudencia 43/2015 de la SCJN? ¿Cuánta violencia está dispuesto a permitir en el “nombre de su fe”? ¿Tiene claro que más allá de su ideología debe hacer cumplir la CPEUM a partir de la transversalidad de los DDHH?

Al Presidente Constitucional Enrique Peña Nieto y a cada uno de los Gobernadores Estatales, les recuerdo que gobernar es dar certezas de igualdad en todas las leyes a todas las personas y no dejar espacios discrecionales que faciliten la desigualdad a nadie. Su papel no es “tirar la bola” al ámbito legislativo, sino garantizar mediante una interpretación, conforme a derecho, el matrimonio civil igualitario a cualquier pareja. Las cámaras legislativas podrán estar a la altura de su encargo de representación social, pero no es una sorpresa que la garantía de este derecho, no se ancla en esa instancia. ¿Quién gobernará para quedar en la historia como supremacista y quien lo hará cumpliendo con su responsabilidad democrática y laica?

Lol Kin Castañeda Badillo

Defensora de Derechos Humanos

@lolkincast

Este texto fue publicado en septiembre de 2015 en MexicanTimes

http://themexicantimes.mx/matrimoniociviligualitario/